El título de nuestro artículo parece no aportar nada nuevo a lo que se ha convertido en una «letanía» fiscal: «Para ahorrar impuestos en la farmacia... es necesario invertir en ella». Pero, como diría el refrán, «las apariencias engañan», ya que nuestro ordenamiento fiscal parece estar a punto de dar vía libre a «repescar» una deducción ya utilizada en la primera parte de los años 90: «La deducción por inversión de beneficios».
Comienza el nuevo curso escolar y miles de estudiantes regresan a la rutina diaria que abandonaron casi tres meses atrás. Y con la vuelta al cole, las familias se reencuentran con los desagradables piojos, una situación que se ha convertido en un hecho normal; sin embargo, algunos padres todavía se sienten avergonzados cuando sus hijos se contagian, ya que piensan que tener piojos es sinónimo de suciedad o dejadez. Nada más alejado de la realidad.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado el decreto que regula los criterios técnicos para la medición de distancias entre las farmacias, y entre ellas y cualquier centro asistencial del sistema sanitario público de Andalucía. La norma, que desarrolla la Ley autonómica de Farmacia, determina también el procedimiento que debe aplicarse en la designación de locales para traslados e instalación de estos establecimientos.
La crisis económica está afectando de lleno al sector farmacéutico en Andalucía, especialmente en las farmacias ubicadas en pequeños municipios de esta comunidad autónoma.
El mercado de los medicamentos dispensados en las oficinas de farmacia españolas está decreciendo en unidades y en facturación. Creo que esa es una buena descripción de la situación actual del sector.
En este momento en que estamos a la espera de que para finales de junio se haga público el proyecto de Ley de Servicios Profesionales, el cual parece que pudiera plantear una ruptura entre la titularidad y la propiedad en las oficinas de farmacia, nos planteamos cuál es la situación actual del mercado de compra y venta, ya que, si se permite que un no farmacéutico sea propietario de una oficina de farmacia, puede influir (tanto positiva como negativamente) en los precios de estos negocios.