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Un día en la farmacia de...

Jaime Acosta Gómez se licenció en Farmacia por la Universidad Complutense en 1998. Una de sus primeras decisiones al acabar la licenciatura ya fijó su carácter profesional: «Al terminar Farmacia hice el Máster de Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada inspirado por Paco Martínez: me marcaron su personalidad y su entusiasmo». Ese carácter continuó definiéndose internacionalmente, y poco después hizo un curso para farmacéuticos internacionales en la Universidad de Minnesota con algunos de los inspiradores del movimiento de atención farmacéutica, Linda Strand y Bob Cipolle.

El río Boedo surca las tierras del Valle de Valdavia, y en su ribera se encuentra Sotobañado. Son tierras castillo-leonesas de la provincia de Palencia, tierras de románico. Olivia Martínez no tiene muy claro si fue ella quien las escogió o fueron ellas las que la escogieron a ella. «Llegué a Sotobañado después de dar muchas vueltas y casi de casualidad, podría haber acabado en cualquier otro pueblo.» El mismo azar, dentro de un orden, que influyó en su decisión sobre su vida profesional: «Estudié farmacia –explica Olivia–, pero podría haber estudiado cualquier otra cosa. Después de meses intentando decidir si quería estudiar medicina, biología u odontología, me decidí por farmacia porque contenía las materias que más me gustaban: microbiología, botánica y bioquímica, aplicadas a mejorar la salud de los demás. De eso sí estaba segura de que era a lo que quería dedicarme en el futuro».

José Daniel Carballeira Rodríguez nos cuenta con nostalgia un episodio de su historia como si se tratara de un tráiler de su vida profesional: «Una vez, siendo muy pequeño, me escapé de un colegio. Era el primer día de clase, tenía unos 3 años y recuerdo perfectamente cómo subía corriendo por una cuesta con mi baby puesto con solo una idea: llegar a la farmacia de mi madre, que era mi casa, el sitio donde debía estar. Tuve que cruzar varias calles para llegar a la farmacia. Mi madre, tras el susto, no me volvió a llevar al colegio hasta la edad de escolarización obligatoria, así que todos los días iba con ella a la farmacia».

Macarena Pérez no le robó el novio adolescente a su compañera de habitación en el colegio donde estudiaba, pero ese chico fue su primer contacto con su profesión actual. Él estudiaba farmacia y a ella le entró el gusanillo. «No tengo una respuesta precisa cuando me preguntan o me pregunto por qué soy farmacéutica», reconoce. Macarena tenía cierto interés por el ámbito sanitario, pero cree que hubiera podido decantarse por otras muchas posibilidades: «Periodista, economista, bióloga..., aunque es cierto que a mí lo que más me atraía era poder cuidar de las personas. Seguramente por eso me hice farmacéutica».

Ana Teresa Jódar Pereña se licenció en Farmacia por la Universidad de Salamanca y en la Isabel I de Burgos en Nutrición. Posee un máster en atención farmacéutica por la Universidad de Valencia y es especialista en ortopedia por la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente es titular de la Farmacia Alcazarén, vocal de Ortopedia en el COF de Valladolid y en el Consejo de Castilla y León, y directora del Posgrado de Experto en Ortopedia de la Universidad Isabel I de Burgos.

Pilar Cortada Manchado es hija de farmacéutica y, como tantos igual que ella, empezó de muy joven a hacer sus pinitos en la farmacia familiar. Cuando llegó el momento de escoger carrera se inclinó por la Química, pero después de cuatro años abandonó esos estudios y optó por los de Farmacia.

La Farmacia Villar, de A Coruña, atesora un pasado de 192 años y seis generaciones de farmacéuticos. Conservar su larga historia mirando al futuro es el gran reto que afronta su actual titular, Ricardo Villar Ferrer, licenciado en Farmacia y especialista en Ortopedia y Homeopatía.

Mamen Parra ya jugaba con sus muñecas en la rebotica de la farmacia de su madre. «Siempre me ha gustado la profesión.» Ninguno de sus tres hermanos mayores quiso estudiar Farmacia. La ausencia de alguien en la familia que quisiera continuar el negocio familiar y su temprana vocación fueron suficientes para tomar la decisión de ser farmacéutica. «Me licencié en Farmacia por la Universidad Complutense, con la especialidad de Nutrición y Dietética. También soy diplomada en Óptica y Optometría por la misma Universidad.»

Aunque las raíces farmacéuticas de Carlos Alonso Garre estén ligadas a la tierra zamorana en Manganeses de la Lampreana, el pueblo natal de su padre y donde su familia paterna tenía una farmacia, las circunstancias de la vida llevaron a sus abuelos a Madrid, donde la familia se alejó por unos años del mundo farmacéutico. Su padre retomó la senda abandonada y estudió la carrera de farmacia, unos estudios que le comportaron mucho esfuerzo y sacrificio porque debió compaginarlos con el trabajo en el que, en aquellos años, fue el negocio familiar. Una vez finalizados, después de trabajar como técnico en diversos laboratorios farmacéuticos en la capital, en 1968 la familia volvió a reencontrarse con sus orígenes al adquirir la farmacia de la localidad alicantina de Banyeres de Mariola.

Ana M.ª Quintas cuenta con una dilatada experiencia detrás de un mostrador de farmacia. «Durante 38 años fui titular de una farmacia en Móstoles y actualmente soy titular, junto con mi hija M.ª José Justo, de una farmacia situada en la calle Feijóo, en Madrid capital.» Su hija está actualmente de baja maternal.

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Revista El Farmacéutico

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