El fin de semana pasado comimos con unos amigos en un pequeño restaurante del barrio de Gracia de Barcelona. Un restaurante sencillo de ambiente familiar, un restaurante de menú, pero de menú de verdad, de esos en los que aún puedes comer un plato de verdura como los de casa.

Al abrir la carta me sorprendió la hoja suelta que se escondía entre sus páginas. Me sorprendió por el precio del menú que contenía, 9 euros, pero sobre todo por la ironía, casi sarcasmo, del título que la encabezaba: «Menú brotes verdes».

No pude contener ni una sonrisa maliciosa, ni la pregunta a la jefa del restaurante, una buena amiga desde los tiempos en los que aún vivíamos en un bosque frondoso. ¿Es tuya la ocurrencia, es una nueva estrategia de marketing o es una muestra de tu crítica mordaz hacia los que creen que somos tontos?

Isabel –así se llama mi amiga– me respondió con la sabiduría del que cada día tiene que luchar para sacar adelante un negocio en estos tiempos tan duros.

«Sí. Desde hace 5 años, cuando nos dimos cuenta que los que dirigían el cotarro aún intentaban convencernos de que vivíamos ajenos al socavón más grande desde el del 29, me dedico a titular los menús con mensajes de este estilo. Menú "Prima de riesgo", menú "Rescate", menú "Ya hemos tocado fondo". Cada vez que cambio el título, bajo el precio del menú 0,50 euros, aunque ni quiero ni puedo permitirme disminuir las raciones y aún menos cocinar mi verdura con el congelado de turno. Al menos quiero dejar una muestra de que a mí nadie me hace comulgar con ruedas de molino.»

La comida en casa de Isabel fue una fiesta, como siempre. Encontramos lo que buscábamos, eso que hace ya tantos años que ofrece, pero me quedó la preocupación sobre el futuro y el convencimiento de que, a pesar de que puede ser un alivio criticar con crudeza o con finura –como Isabel– a los que llevan el timón, y que la mejor crítica la debemos ejercer en las urnas, es fundamental tener claro lo que es esencial del negocio, pero que es preciso adecuar las decisiones empresariales al escenario real en el que vivimos. Nos cuenten lo que nos cuenten. Lo siento, no me queda espacio, en el próximo número hablaré de farmacias. Lo prometo.

Destacados

Lo más leído