Un lujo apto sólo para los poetas y para los que no se rigen sólo por el rendimiento de las cosas. No estoy en absoluto de acuerdo, ni en el prejuicio que sufren los poetas ni en menospreciar el recuerdo de las cosas.

Por eso, y sinceramente porque me apetece, hoy voy a dedicar este editorial a un emprendedor, a un poeta que hace treinta años imaginó esta revista, hace treinta años se atrevió a emprender esta aventura, a invertir de su bolsillo el capital necesario para iniciar un proyecto que se ha concretado en 512 números de El Farmaceutico. Un empresario que continúa al pie del cañón, cada mañana en su despacho de Ediciones Mayo, un empresario que quiere mantener el pulso del sector y que piensa que su obligación es plantar cara a los cambios del sector y a los efectos nocivos de esa crisis profunda que ya hace siete años que nos maltrata.

Este número de la revista, el que conmemora su treinta aniversario, está dedicado a las novedades que tienen que venir, a los avances en terapéutica, a intentar vislumbrar cómo será la farmacia del futuro, a conocer cómo ven ese futuro los protagonistas de hoy... porque esta revista no tendría sentido si no creyera que el futuro existe, pero estas palabras lo están a José Mayoral, el padre de la criatura y el alma empresarial de esta revista y de esta casa. Sin su visión, su perseverancia, su espíritu emprendedor, su confianza, no estaríamos contando lo que creemos que es interesante para los farmacéuticos. ¡Gracias, José!

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