Aunque existen numerosas enfermedades importadas potencialmente graves, la mayoría pertenecen a una miscelánea de entidades con una incidencia bajísima (fiebre de Ébola, hantavirosis, fiebre de Lassa, etc.). Con mucho, la mayor parte de los fallecimientos e ingresos en cuidados intensivos se deben al paludismo, las fiebres virales hemorrágicas y las complicaciones viscerales de la amebiasis. En general, en todas ellas la exploración del paciente revela un mal estado general, fiebre y presencia de hemorragias y/o ictericia (salvo en el caso de la amebiasis hepática: la colestasis es posible pero por lo general se halla ausente).
Los resfriados constituyen una de las afecciones más frecuentes en el ser humano que afectan a toda la población sin distinción de sexo o edad. Se trata de infecciones leves de las vías altas respiratorias, de origen vírico, autorresolutivas, y más frecuentes en las épocas de descenso de las temperaturas, como son el otoño o el invierno. Son, por tanto, uno de los motivos de consulta por síntomas menores más frecuentes en los mostradores de las farmacias.