La receta electrónica ha representado un cambio profundo en muchos aspectos de la prescripción y la dispensación de medicamentos, pero una herramienta con tanto potencial no había incorporado aún funcionalidades en el ámbito asistencial que favorecieran la actuación sanitaria del farmacéutico comunitario con el objetivo de mejorar el cumplimiento y el buen uso de los tratamientos.

La noticia de que, en Galicia, la receta electrónica incorporará un mensaje para el farmacéutico que le indicará que un determinado tratamiento es de nueva implantación es un primer rayo de luz, de esperanza, que ilumina el camino que puede favorecer la consolidación de una farmacia más coordinada con el Sistema Nacional de Salud y más colaboradora en el tratamiento integral del paciente.

Los siguientes pasos deberían ir en dos direcciones. La primera, que el ejemplo cunda y este tipo de funcionalidades se extiendan en las distintas comunidades autónomas, a la vez que se amplía la lista de avisos dirigidos al farmacéutico, y la segunda, el diseño de registros de las actuaciones realizadas por el farmacéutico derivadas de la información recibida, y la incorporación de éstos, de forma pautada y pactada con el sistema de salud, al historial del paciente.

No sé si, como dice la canción, «cualquier noche puede salir el sol», pero esta vez el sol ha salido por el oeste. Algo es algo.

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