El sector respira más tranquilo. Existe un clima de más confianza que se concreta, por ejemplo, en una mayor demanda de farmacias, lo que no sucedía desde hacía años.

Después de una crisis tan profunda como la soportada por el sector, es normal que aparezca un cierto relajo, pero la cartera de los deberes estivales se ha ido llenando sin pausa. El sector deja muchos temas pendientes para la vuelta de las vacaciones, y las asignaturas colgadas deberán aprobarse algún día.

Algunos de los más significativos son:
• Cambios en la distribución cooperativa. Tanto el nacimiento de Bidafarma como el proceso electoral de Cofares ponen de manifiesto que los tiempos están cambiando, y tanto la dimensión de las empresas de distribución como su modelo de gobernanza deberán adaptarse a esos nuevos tiempos.
• Sistema de verificación de medicamentos. Febrero del 2019 no está tan lejos. Ésa es la fecha límite para que SEVeM defina e implante el modelo funcional de verificación de los medicamentos en España. El Consejo General de Colegios de Farmacéuticos deberá liderar un proceso en el que será imprescindible coordinar a múltiples actores políticos y técnicos.
• Revisión de las reservas singulares. El debate sobre la dispensación de los medicamentos en la farmacia hospitalaria de uso ambulatorio está en plena efervescencia. El sector tiene el reto de encontrar un nuevo modelo capaz de acercar posturas y de satisfacer intereses diversos.
• Atención farmacéutica a los centros residenciales. Una parcela hasta ahora reservada a la oficina de farmacia que se cuestiona en alguna comunidad autónoma y que pone encima de la mesa una realidad incuestionable: nada es incuestionable. Cualquier solución vendrá del pacto y la negociación.
• Evolución del mercado de genéricos. Los genéricos han alcanzado el 40% del mercado en unidades, pero aspiran al 60%. El papel que la oficina de farmacia tiene que jugar debe ser clave en el desarrollo de un mercado que aporta varios puntos al rendimiento final de sus cuentas de resultados.

El sector seguramente se merece unas buenas vacaciones, pero parece evidente que se va con la cartera repleta de deberes.

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