A lo largo de más de dos décadas de trabajo en la oficina de farmacia, los usuarios han evolucionado en sus propias consideraciones sentimentales de creencias en su salud. Usuarios y pacientes de tratamientos de larga duración, de más de 20 años, han desarrollado un aprendizaje o silencios sanitarios en la farmacia que les han culturizado de forma vital en su día a día.

La salud es un proceso que en el siglo XX, a nivel de sistema global, pasó de ser paternalista a colaborativo, y en el siglo XXI estamos en los años de la salud economicista o financiable: salud de pacientes más informados, más gestores de la economía de sus propias medicinas. Circunstancia que favorece opiniones y comentarios, gubernamentales o no, y que destaca el hecho de que cuándo un individuo enferma, se empieza a cuestionar cuánto vale o cuánto nos vale a la farmacia, a tu área residencial y al Estado.

Comentarios que gracias a un esfuerzo profesional y comunitario se rechaza esa visión global de economía de la salud, para ampararse en una salud mucho más participativa, conmovedora y equitativa.

Aun eso, esa es la contradicción sanitaria con la que convivimos y ejercemos diariamente, profesionales y pacientes, que incluso en el rechazo u opinión económica como comentario, el rechazo provoca fortalezas de salud, y presume una reacción emotiva en el entorno, como un impulso a la solvencia comunitaria y procura una conciencia individual de no estar enfermo, motivando hacia la promoción en salud. Pero hay que tener en cuenta que en aquel paciente que padece de forma crónica o de larga duración genera una imposibilidad de no estar enfermo y que está siempre en un entredicho, entre la espada y la pared, de lo que le cuesta estar enfermo, sentimental y económicamente.

Valor emotivo que estudiaré en este proyecto de farmacia fijándome en el 2016, como índice de desarrollo humano en salud en nuestra oficina de farmacia como punto fuerte que es y ha sido desestigmatizar la enfermedad, como punto de partida para sanarse. Desarrollo de larga duración donde la novedad ha sido introducir un cambio del estado de emisión-remisión, es decir bidireccional, y que en el intercambio a lo largo de los años entre la farmacia y el paciente se halló quizás el aprendizaje evolutivo del equilibrio saludable. Estar enfermo pero no sentirse siempre enfermo.

tpozo

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