¿Cuál ha sido la tendencia y evolución de la formulación en la última década? Se puede resumir en un crecimiento en el ámbito privado y una progresiva disminución en el sector público. Y ambas tendencias señalan dos aspectos relevantes: por una parte, el interés de determinados sectores médicos en la formulación y, por otra, las dificultades en el sector público, al no tener actualizados los petitorios de materias primas y solo parcialmente actualizada la receta electrónica.

El interés médico en la formulación es manifiesto en la última década, en especial en dermatología. Como codirector de los cursos de formulación para dermatólogos, puedo constatar el interés de los más jóvenes en ella. El dermatólogo percibe que la formulación es un complemento del medicamento industrial que le permite cubrir lagunas terapéuticas, áreas huérfanas (mucosas y uñas son un claro ejemplo), optimizar mediante personalización muchas áreas faciales y corporales, etc. Y nota que, sin el conocimiento de la formulación, sus recursos de prescripción son incompletos. Prueba de este interés es la buena acogida del libro La formulación magistral en la dermatología actual, recientemente publicado, que es una buena actualización de esta formulación dermatológica.

Pero el interés médico por la formulación también se ha manifestado en otros ámbitos: otorrinolaringología, oftalmología, proctología, endocrinología, ginecología, veterinaria, podología y odontología son otras áreas donde la formulación tiene aportes de interés que no podemos describir en este artículo. Mención aparte tiene la formulación en el área de neonatos, tanto a nivel hospitalario como ambulatorio, por su alto valor.

Este interés pone de manifiesto el valor asistencial de la formulación. No hay que olvidar que la formulación es la responsable de proveer los recursos farmacéuticos cuando no hay medicamento industrial. Y que las lagunas terapéuticas, las zonas de optimización y los recursos para solucionar problemas de administración de fármacos están en muchas áreas médicas. El farmacéutico de oficina se da cuenta del valor profesional de la formulación cuando dispensa este medicamento personalizado que resuelve situaciones particulares de muchos pacientes.

La mejora en los sistemas de calidad, la adecuación de los sistemas de prescripción públicos, el estudio de las áreas médicas donde la formulación aporta recursos y la comunicación interprofesional son las claves para una formulación del siglo XXI. Un recurso que encierra un valor sanitario de indudable interés y que la farmacia no debe permitir que pueda derivar hacia otros ámbitos.

No hay que olvidar que la formulación es la responsable de proveer los recursos farmacéuticos cuando no hay medicamento industrial

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