Ríos de tinta y debates ricos en torno a la ética y la bioética, de manera global o en el ámbito sanitario, ilustran algunos cuadros interesantes de contemplar. Sin entrar en sectores específicos, en lo que se refiere a las relaciones interpersonales dentro del ámbito profesional y laboral, podemos separar el día a día en contactos de dos tipos: las personas que contribuyen y se alinean en la búsqueda de soluciones, y las personas que se centran en encontrar y generar problemas.

La ilusión en los proyectos y la creatividad de las primeras quedan reforzadas en esa voluntad y alimentan los resultados que se obtienen. Por otra parte, las reticencias y dificultades que ofrecen el segundo tipo de personas a menudo les permiten vivir a expensas de no encontrar soluciones, alargando así en el tiempo problemas de los que obtienen «injustos» beneficios.

¿Injustos? ¿O injustificados?

Abrir debates, fomentar el espíritu crítico y contemplar matices nos puede parecer algo positivo y alentador o tremendamente incómodo y hasta molesto.

Podemos seguir creyendo, desde una concepción comunicativa, que el orden de los factores no altera ni modifica (el producto resultante), que el mundo lo vemos a través de los ojos propios o ajenos, y con esta creencia situar la mirada en nuestra percepción, correcta o desajustada, de la realidad. Podemos participar, desde la responsabilidad tanto personal como profesional, en la construcción de lo que será el futuro, o también cabe la opción de adaptarse a lo que nos venga, con lo que, seguramente, el resultado será diferente.

En el sector sanitario, y concretamente en las oficinas de farmacia, diría que en los últimos treinta años hemos presenciado y vivido muchos cambios importantes. Y todavía habrá más.

Esto nos debería llevar a intuir que contar con ideas o creencias poco contrastadas del otro siglo no nos ayudará a la hora de tener herramientas para afrontar el presente inmediato.

En el campo de la salud donde labramos nuestra profesión, el modelo biomédico basado en el diagnóstico y el tratamiento está dando paso a un nuevo enfoque multidisciplinar de todos los profesionales sanitarios que participan de la asistencia y prestación sanitaria. Este modelo trae y precisa nuevas formas de colaboración.

La autonomía del paciente y los derechos y obligaciones en materia de información exigen y requieren para la actualidad de la profesión farmacéutica relaciones diferentes a las que manteníamos hasta no hace tanto.

¿Para qué la bioética?

La bioética, que es la ética aplicada a la vida, sirve para acompañar a las personas en el cuidado de la buena salud que queremos siempre para el mantenimiento de la calidad de la vida.

Desde las oficinas de farmacia y en nuestra vocación, bien a través de la dispensación de los medicamentos o de la prestación de servicios, no deberíamos quedar al margen de esta realidad.

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