La inversión en digitalización del sector farmacéutico es el doble de productiva que la de otros sectores de la economía española

Un informe de ARGIA Green, Tech & Economics para Farmaindustria cuantifica por primera vez el impacto de la digitalización farmacéutica en el PIB y revela retornos hasta 20 veces superiores a otras inversiones del sector

La inversión en digitalización del sector farmacéutico duplica la productividad frente al resto de la economía española
La inversión en digitalización del sector farmacéutico duplica la productividad frente al resto de la economía española

La transformación digital ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una realidad medible dentro de la industria farmacéutica española. El informe ‘Impacto económico de la digitalización en el sector farmacéutico en España’, elaborado por ARGIA Green, Tech & Economics para Farmaindustria, ha cuantificado por primera vez la contribución al crecimiento de la economía de la inversión en digitalización del sector farmacéutico español. Y los datos son contundentes. Según el informe, la inversión de las compañías farmacéuticas en digitalización contribuye al crecimiento de la economía hasta 20 veces más que cualquier otra inversión del sector y, a su vez, es el doble de productiva que la de otros sectores de la economía española.

Estos datos, según concluye el estudio, ponen de relieve “la especial capacidad de la inversión digital para impulsar aumentos de productividad y reforzar el crecimiento económico” y “refuerza la posición del sector farmacéutico como espacio especialmente receptivo a los efectos de la digitalización y como foco de difusión de capacidades tecnológicas hacia el resto del tejido productivo”.

El estudio se ha basado en la evidencia en torno a dos motores asociados a la digitalización: el capital tecnológico ligado a activos TIC (tecnologías de la información y comunicación) y el empleo cualificado. A partir de ahí, el informe ha identificado los ámbitos donde se concentra el esfuerzo digital del sector farmacéutico español, desde la digitalización de ensayos y procesos de investigación hasta la analítica avanzada e inteligencia artificial, plataformas de salud digital y evidencia del mundo real, y la digitalización de cadena de suministro y automatización productiva.

Sobre esta base, la inversión TIC del sector se estima en torno a 500 millones de euros anuales (431 millones de euros en 2023 y 460 millones en 2024), con una trayectoria de crecimiento medio superior al 10% anual desde 2000, según destaca el estudio. Este esfuerzo inversor desplegado por el sector en digitalización los últimos años no solo ha mejorado procesos internos y capacidades organizativas, sino que también ha generado externalidades que se extienden a proveedores, servicios especializados y actividades complementarias, incluido el sistema sanitario, mediante una mayor difusión de datos, interoperabilidad, estándares tecnológicos y conocimiento aplicado, según el informe. “Esto confirma que la digitalización ha dejado de ser un soporte accesorio para convertirse en un componente cada vez más integrado en la investigación, la fabricación, la trazabilidad, la gestión regulatoria y la relación con el sistema sanitario”, aseguran los autores.

Una palanca de productividad, crecimiento y competitividad

El estudio pone de manifiesto cómo con estas cifras la industria farmacéutica en España se ha convertido en una palanca de productividad, crecimiento y competitividad para la economía española. Así, según los datos del estudio, las actividades de fabricación e I+D del sector en España generan 21.939 millones de euros de valor añadido bruto, equivalentes al 1,6% del valor añadido bruto (VAB) nacional, y 67.356 millones de euros de producción total, lo que representa un 2,4% del total de la economía. “Estas cifras reflejan no solo su aportación directa, sino también sus efectos indirectos e inducidos a través de proveedores, servicios avanzados y consumo asociado a las rentas generadas. La fabricación farmacéutica combina una elevada productividad y una alta intensidad tecnológica, mientras que la I+D aporta 4.206 millones de euros de valor añadido, cerca de una quinta parte del impacto agregado del sector, lo que confirma el peso de las actividades intensivas en conocimiento dentro de esta estructura productiva”.

Con estos datos, el informe señala que la apuesta por la digitalización desempeña actualmente un papel fundamental en la estrategia de la industria farmacéutica en España, posicionándola como un motor clave para la innovación, la competitividad y el crecimiento económico. “La digitalización permite acelerar procesos de innovación, favorecer la colaboración entre empresas, hospitales y universidades, y consolidar a España como uno de los principales hubs europeos en la producción y desarrollo de medicamentos”, señala el informe.

De hecho, varias de las mayores compañías farmacéuticas del mundo han elegido nuestro país para establecer sus hubs globales de innovación digital. Aunque el número exacto fluctúa debido a la continua llegada de inversiones, al menos una decena de estos hubs operan ya en nuestro país, principalmente en Barcelona y Madrid, lo que ha consolidado a España como un referente internacional estratégico en salud digital, inteligencia artificial y bioinformática.

En sus conclusiones, los autores del informe concluyen que la digitalización del sector farmacéutico no debe interpretarse solo como modernización interna, sino como una palanca económica medible con capacidad de elevar la productividad y reforzar el papel tractor del sector sobre el conjunto de la economía. “Desde la perspectiva de política económica, apoyar la inversión en digitalización, TIC e innovación farmacéutica es una política de productividad y crecimiento, con retornos elevados, medibles y coherentes con la escala de inversión privada ya existente en el sector. Consolidar un entorno regulatorio, inversor e institucional que favorezca el despliegue tecnológico, la adopción de soluciones digitales y la movilización de talento cualificado puede reforzar no solo la competitividad del propio sector farmacéutico, sino también la capacidad de la economía española para crecer sobre bases más innovadoras, más productivas y con mayor contenido tecnológico”, indican.

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