Jordi de Dalmases: «Hemos pasado el límite, tendremos que tomar decisiones»

«Hemos pasado el límite, tendremos que tomar decisiones» ha afirmado Jordi de Dalmases, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB) durante la inauguración de Infarma. «En estos momentos no es suficiente con comprender. Los farmacéuticos debemos luchar de forma organizada por la subsistencia de todas las oficinas de farmacia», ha afirmado Dalmases en referencia al impago acumulado de tres meses por parte de CatSalut.


El presidente del COFB ha calificado la situación de «desesperada» ante las dificultades por las que están pasando mucho farmacéuticos y ha manifestado la necesidad de «luchar dentro de la legalidad para defender a los farmacéuticos que lo están pasando mal. No podemos estar esperando cada mes si serán los hospitales o las oficinas de farmacia quiénes no van a cobrar».

En referencia al modelo actual de profesión, Jordi de Dalmases ha apuntado que hay que ser capaces de aportar nuevas propuestas, pero «hagámoslo ya, porqué sino pasará el momento y será más difícil reconducir la situación. Debemos ser progresistas, no conservadores. Hagamos nuevas propuestas y abramos nuevos caminos que establezcan el futuro de la profesión».

Roser Vallés, directora general de Planificación y Regulación Sanitaria, ha sido la encargada de inaugurar esta edición de Infarma. La responsable de Salut ha expresado el malestar de su departamento hacia la situación actual. «No pido paciencia ni comprensión, pero sí quiero transmitir que desde el Departament de Salut se está haciendo todo lo posible por resolver esta situación y defender la posición de los farmacéuticos». Vallés también ha destacado el papel del farmacéutico como agente de salud y su implicación en proyectos comunes con la administración como la receta electrónica, la tarjeta sanitaria o el euro por receta, una relación que hace esta situación aún más "dolorosa".

A pesar de lo difícil de la situación, Roser Vallés ha querido «dar explicaciones» y ha responsabilizado de la situación actual «al importante déficit fiscal y al hecho de no tener herramientas para gestionar nuestros propios recursos. El Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) es insuficiente y llega tarde» ha declarado Vallés, quién ha confesado que «la realidad es la que es», pero ha querido transmitir a los farmacéuticos que «el Departament de Salut no os dejará de lado y está dispuesto a hacer lo que haga falta para defender vuestra posición».

Albero García Romero, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid (COFM) ha señalado que «debemos evolucionar o seremos prescindibles, para adaptarnos a las necesidades económicas y a las nuevas regulaciones». Para el presidente del COFM se trata de «vivir o morir» ante el actual marco cambiante, y ha advertido que «o lo hacemos desde dentro con criterios constructivos o nos obligarán a hacerlo desde fuera con medidas graves».

«No podemos decaer en un momento de incertidumbre como éste y debemos implicarnos activamente en nuestro futuro para crear una farmacia más asistencial y con servicios adaptados a las necesidades de la población» ha expresado por su parte Francisca Aranzana, directora de INFARMA, quién ha considerado que «la estabilidad del sistema es básica para garantizar un servicio eficaz a los ciudadanos».

Ayer noche, coincidiendo con la primera jornada de INFARMA, se convocó una asamblea con más de 2.000 farmacéuticos para decidir qué acciones se van a llevar a cabo para exigir una respuesta a la Generalitat, incluyendo desde un nuevo cierre patronal en señal de protesta hasta la posibilidad de acudir a los tribunales. Por ahora ya han distribuido un manifiesto entre los farmacéuticos para que lo hagan visible en sus farmacias en el que se explica la situación que está viviendo el sector y se asegura que no quieren tomar ninguna medida que afecte a los ciudadanos, si bien no pueden hacerse cargo de una deuda que actualmente asciende a 302,7 millones de euros.

Posición constructiva

Los ponentes de la mesa redonda «Debate de nuestra farmacia», no han dudado en afirmar que «a parte de la situación de denuncia y de contundencia para reclamar el pago de la deuda por parte de la Administración, debemos ser capaces de cambiar y de pasar de una posición reactiva a una posición constructiva, con propuestas de futuro, porque en caso contrario no saldremos adelante», según afirmó Francesc Pla, vicepresidente del COF de Barcelona. «Debemos tomar decisiones de cambio y éste es el momento adecuado. Es una decisión que debemos afrontar ya, sin esperar más».

La viabilidad es el problema fundamental que plantea el sector. «Nos hemos debilitado. Un dato muy clarificador es que a nivel de facturación estamos a niveles de 2005 y de 2003», según Pla. «Y debemos decidir si pivotamos este cambio en el potencial como microempresa de salud y la capacidad de venta, o en el potencial como agente sanitario en coordinación con el sistema público de salud ».

Por su parte Pere Ibern, profesor de la Barcelona Graduate School of Economics, ha señalado que «la actual situación de la oficina de farmacia y del sector a nivel mundial, con una reducción de volumen de negocio de 290.000 millones de dólares, es un síntoma de un problema mayor, y es que el Sistema Nacional de Salud ha tocado fondo».

Los ponentes han coincidido en la necesidad de realizar una reflexión profunda de la situación enfocada, precisamente, al futuro y más allá de la coyuntura actual. Tras puntualizar que «la Administración va a cumplir con el contrato y que está buscando soluciones para pagar a las farmacias», Antoni Gilabert, gerente de Atención Farmacéutica del CatSalut ha señalado que «en la medida que seamos capaces de diferenciar el problema actual del modelo al que queremos llegar, tendremos éxito, no sólo como colectivo profesional sino también como Administración».

Para Pere Ibern, «es evidente que el mercado farmacéutico es un mercado diseñado por el regulador, que debe introducir cambios. Pero si el regulador no tiene claro el diseño final del sector y de estos cambios, conviene hacer propuestas de qué mercado nos gustaría tener como ciudadanos, no sólo como profesionales».

Uno de los problemas ha sido la escasez de propuestas realizadas hasta la fecha en este sentido. «Es el momento de crearlas y de plantearlas y también de tener claro cómo queremos llevarlas a cabo», ha señalado Pla. «Algunos temas que se están planteando, como la liberación de las oficinas de farmacia, hacen que debamos afrontar la situación ya, y de cambiar. Y si no analizamos la evolución del sector desde una perspectiva de colectivo, unos van a aguantar y otros no. Tenemos una sostenibilidad global difícil si la red de farmacias no es un elemento fundamental del cambio».

En este punto, los ponentes han querido ser relativamente optimistas a la hora de destacar que «tenemos los instrumentos necesarios y la oportunidad para llevar a cabo este cambio, como una red de farmacias dentro del sistema, una intercomunicación entre profesionales de distintos niveles y el propio Plan de Salud, que incluye un anexo de cartera de servicios con unos protocolos ya establecidos, que es lo que permitirá aportar un servicio de valor», según Gilabert. «Pero para ello, necesitamos reforzar las cosas que hemos hecho bien y visión, riesgo y confianza».

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