El tratamiento con medicamentos biológicos, una vez instaurado, en muchos casos puede ser continuado fuera de los centros hospitalarios a través de las farmacias, establecimientos sanitarios que deben estar preparados para asumir los retos que presenta la dispensación de este tipo de fármacos.
«Es inaceptable introducir medicamentos de uso hospitalario únicamente con el fin de desplazar el pago a las empresas farmacéuticas». Estas palabras las pronunció ayer el profesor Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares, en el transcurso de una conferencia sobre el papel de los farmacéuticos en el tratamiento con medicamentos biológicos y biosimilares.
«El avance de un sector tiene mucho que ver con el comportamiento de sus agentes». Con estas palabras, Carlos González Bosch, presidente del Grupo Cofares, expresaba la necesidad de que la farmacia comunitaria se posicione en el debate sobre su papel en la dispensación de los medicamentos biológicos y biosimilares.
La Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) ha elaborado un posicionamiento sobre identificación, intercambiabilidad y sustitución de medicamentos biosimilares con el objetivo de aclarar las dudas que hayan podido surgir en torno al uso de estos fármacos por parte de los profesionales sanitarios. Así, por ejemplo, muchos los confunden con los medicamentos genéricos, mientras que otros desconfían de su entrada en el Sistema Nacional de Salud (SNS). De lo que no cabe duda es de que su mercado ha aumentado un 9% en apenas 6 años, y se estima que podría rozar el 17% en 2017.