Las inversiones en la oficina de farmacia tienen un doble tratamiento. Por un lado, un incremento en nuestros gatos deducibles que redundaría en un beneficio fiscal inferior y en una tributación también inferior. Por otro lado, la posible deducción en la cuota del IRPF, que es una política fiscal añadida por parte del Gobierno que incentiva a que los empresarios renueven sus equipos −así como el informático o el mobiliario− o, en nuestro caso, la cruz de la farmacia, entre otros.

Es muy importante porque, normalmente, los farmacéuticos prestan más atención a las amortizaciones de estas inversiones, aplicando un régimen de PIME muy beneficioso para el farmacéutico, pero muchas veces se olvidan de la posible deducción de la en cuota, y esta deducción afecta a la cuota, es decir, al dinero.

Por lo tanto, recomiendo cada año chequear la posibilidad en las inversiones de las dos vías: amortización y deducción en la cuota del IRPF.

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