Pero si lo decimos siendo consecuentes con esta declaración de intenciones –que no sea un brindis al sol–, analizando nuestras declaraciones nos damos cuenta de que nuestro interlocutor siempre suele ser un sistema sanitario al cual le estamos insinuando que nosotros podríamos desarrollar un servicio que, acoplado al sistema sanitario, a éste le reportaría un beneficio que le interesa adquirir. Pongo un ejemplo:

 

El Gobierno de EEUU tiene cuantificado que el 18% de las altas hospitalarias que se producen en hospitales de su territorio resultan en readmisiones hospitalarias a los 30 días, lo cual supone un coste de 15 billones de dólares al año. El 76% de estas readmisiones a los 30 días son prevenibles (The Advisory Board Company, 2010).En este mismo informe se trazan las líneas para el diseño de un servicio que tenga por objeto erradicar esta ineficiencia. Este servicio no es más que una pieza que le falta al sistema sanitario y que de su acoplamiento surge un sistema que proporciona mejores resultados a sus usuarios (lo cual reporta un retorno económico a esta inversión).

Ahora pongámonos del lado de ese sistema sanitario que es consciente que tiene ineficiencias y que, por tanto, empieza a buscar la pieza que le falta para optimizar sus resultados. Es decir, está buscando un cambio, pero necesita ciertas garantías. No puede hacer una inversión basándose en promesas de líderes o representantes profesionales; si van a invertir, necesitan garantías de éxito.

La Agencia Canadiense de Medicamentos y Tecnología Sanitaria (CADTH) ha desarrollado una herramienta que han denominado «Rx for Change Database» –la traducción sería algo así como «Base de Datos para el Cambio» http://www.cadth.ca/en/resources/rx-for-change-, que surge con la intención de obtener claves que permitan guiar aquellos cambios de comportamiento que un sistema sanitario necesita y que supongan una verdadera evolución. Según manifiestan en su web, Rx for Change es una base de datos que contiene toda una evidencia científica actualizada sobre estrategias de intervención encaminadas a la alteración de comportamientos en el uso, práctica y prescripción de tecnología sanitaria.

Cuando los farmacéuticos decimos «podemos cambiar las consecuencias del mal uso de los medicamentos», nos proponemos como una pieza resolutoria que de ser acoplada al sistema sanitario constituiría un avance, y así, el sistema sanitario optimizaría sus resultados farmacoterapéuticos.

Entonces ¿qué ocurre si ponemos la palabra «pharmacist» en esta base de datos para el cambio? Si no aparecen entradas es que los sistemas sanitarios todavía –después de más de 20 años– no tienen garantías de que un farmacéutico pueda suponer un cambio evolutivo en el sistema sanitario, ¿no?

Bien, pues tranquilos: la palabra clave «pharmacist» proporciona 5 resultados, de los cuales el más específico se titula«Intervención: Revisión de roles profesionales-Farmacia». Definición: La expansión del rol del farmacéutico para incluir nuevas responsabilidades. Efectividad: Se han identificado cinco revisiones de alta calidad y una revisión clave. Una revisión de alta calidad encuentra que esta intervención es por lo general efectiva para la optimización de resultados de prescripción. Esta intervención obtuvo resultados mixtos en otra de las revisiones de alta calidad. Las otras tres revisiones de alta calidad y la revisión clave se basaron en un número insuficiente de estudios para poder extraer conclusiones acerca de la efectividad de esta intervención. Resumen de los hallazgos: Se obtuvieron 26 revisiones que evaluaron la efectividad de la reinvención del rol de los farmacéuticos. De todas ellas, 2 de 3 de las revisiones que eran de alta calidad y que tenían un número suficiente de estudios para poder extraer conclusiones, hallaron que esta intervención era por lo general efectiva.

Sólo hubo, por tanto, una revisión de alta calidad y con número suficiente de estudios que concluyera que la intervención «reinvención del rol del farmacéutico» era efectiva. Se trata de una revisión publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews en el año 2010 llevada a cabo por la Universidad de California en San Francisco (USA), la Universidad de Aberdeen en Reino Unido y el Institut Central des Hôpitaux Valaisans de Suiza (Nkansah, y otros, 2010).

La pregunta estructurada que guió esta revisión sistemática fue: ¿Cuál es el efecto de los roles no ligados a la dispensación de los farmacéuticos comunitarios sobre resultados de salud en los pacientes y profesionales sanitarios?

Los criterios de selección de estudios fueron tanto aquellos cuyas intervenciones del farmacéutico estaban dirigidas directamente al paciente, como aquellas dirigidas al equipo asistencial del paciente. Los criterios básicos de inclusión fueron roles llevados a cabo por el farmacéutico que tuvieran que ver con la identificación, prevención, y resolución de problemas relacionados con medicamentos, o bien que estuviesen implicados en actividades encaminadas al uso adecuado de medicamentos o a la promoción de la salud en general. No se especifica ningún método de este proceso de optimización de resultados farmacoterapéuticos como más relevante que otro ni esto suponía un criterio de inclusión o exclusión de estudios.

Las conclusiones de los autores fueron que la mayoría de los estudios avalaban el rol de los farmacéuticos en el manejo o gestión farmacoterapéutica (medication/therapeutic management), y en la provisión de formación dirigida a otros profesionales sanitarios, ya que estas actividades tenían el objetivo de optimizar el proceso asistencial del paciente y los resultados farmacoterapéuticos, y además las visitas de formación de los farmacéuticos a los médicos tenían por resultado un perfil de prescripción más adecuado. Por lo tanto, la expansión del rol del farmacéutico comunitario a intervenciones como recomendaciones de optimización farmacoterapéutica dirigidas al médico con el objetivo de inducir modificaciones en el tratamiento farmacológico de los pacientes, o la provisión de un servicio de formación o de monitorización de medicamentos resultaron ser intervenciones efectivas para la optimización de resultados farmacoterapéuticos en los pacientes.

Pero lo curioso es que la intervención registrada en Rx for Change es «expansión del rol del farmacéutico» a actividades como las que hemos visto, pero, por ejemplo, si introducimos en Rx for Change las palabras clave «Pharmaceutical Care» no hay ningún resultado, es decir, la atención farmacéutica no figura como una intervención para el cambio, sí la palabra farmacéutico. El farmacéutico que realiza un servicio de identificar, prevenir o resolver problemas relacionados con los medicamentos. El cómo hace esto varía según los estudios y son roles que van desde actividades dirigidas a formación del resto del equipo asistencial, hasta la optimización de los tratamientos induciendo modificaciones en la prescripción a través de recomendaciones dirigidas al médico. Y esto me recuerda algo que me contó una vez una psicóloga que conozco que me dijo que ninguna de las escuelas surgidas en psicología ha resultado ser mejor que otra, es decir, que el psicoanálisis freudiano no es mejor que el junguiano, ni que la Gestalt, la diferencia, la garantía de éxito terapéutico no depende de la escuela a la que pertenece el psicoterapeuta, sino del propio psicoterapeuta.

También es curioso repasar algunas de las intervenciones que sí están registradas en Rx for Change, y de las que los farmacéuticos podemos ser portadores:

– Intervención: Visitas de formación (era una de las intervenciones incluidas en la expansión de roles profesionales que hemos visto anteriormente).

– Intervención: Líderes de opinión (en farmacoterapia).

– Intervención: Intervenciones de individualización del tratamiento.

– Intervención: Equipos asistenciales multidisciplinares.

– Intervención: Atención sanitaria continua a través del tránsito asistencial.

– Intervención: Minimizar riesgos o daños en el paciente.

 

Resumiendo: por lo que nos dice la evidencia compilada sobre la reinvención del rol de los farmacéuticos, constituimos efectivamente un cambio evolutivo para el sistema sanitario, pero son muy variadas las actividades a través de las cuales podemos conseguir el resultado que se espera de nosotros. Lo fundamental, si se quiere encontrar los ingredientes mínimos comunes de esta intervención, es que tienen que mezclarse:

– La reinvención del rol del farmacéutico/a.

– Que esta reinvención suponga una reorientación de actividades focalizadas en un producto a actividades focalizadas en un paciente.

– El compromiso con el trabajo diario con los pacientes.

– La ausencia de conflictos de interés que pudieran desvirtuar la alianza terapéutica con el paciente.

– Que el portador de este cambio sea un/a farmacéutico/a.

 

Trabajos citados

Nkansah, N., Mostovetsky, O., Yu, C., Chheng, T., Beney, J., Bond, C., y otros. (2010). Effect of outpatient pharmacists' non-dispensing roles on patient outcomes and prescribing patterns. Cochrane Database of Systematic Reviews , CD000336. [PubMed].

The Advisory Board Company. (2010). Reducing Preventable Readmissions Elevating Care Transitions and Enhancing Disease Management to Perfect Care Across the Continuum. The Advisory Board Company.

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