El de los medicamentos genéricos es un sector con grandes posibilidades que, sin embargo, lleva años estancado en España: supone el 41 % en unidades, lejos del 65 % alcanzado de media en Europa. Esto se debe, principalmente, a que en todos los países existe una diferencia de precio entre medicamento genérico y de marca, en todos menos en el nuestro.

Conseguir esa diferenciación ha sido, es y seguirá siendo uno de los caballos de batalla de la AESEG, ya que el cierre de puertas al desarrollo de nuestra industria terminará repercutiendo en una pérdida de oportunidades para el sistema sanitario en términos de sostenibilidad y acceso.

Desde nuestra organización, llevamos tiempo solicitando un marco legal que facilite una diferencia de precio entre genéricos y marcas, al menos durante el primer año desde el lanzamiento del genérico, y también que reforme el umbral mínimo de 1,6 euros del sistema de precios de referencia (SPR). En definitiva, que se fomenten incentivos que contribuyan a que las empresas desplieguen todo su potencial y sigan apostando por la fabricación de nuevos productos.

A este reto se le suma la situación actual de incremento de costes de producción debido a la subida de precios de la energía, el transporte, las materias primas, el IPC, etc., que soportamos desde hace meses y que se ha acentuado como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania. Esta situación tiene un especial impacto en los medicamentos de prescripción al tener estos un precio fijo y regulado por ley.

A todo ello hemos añadido una nueva vía de trabajo surgida a raíz de la crisis sanitaria sufrida durante la pandemia, y que está incluida en la Estrategia Farmacéutica para Europa que se desarrolla actualmente. Nos referimos a la necesidad de potenciar iniciativas de reindustrialización para que la fabricación de nuestros fármacos no dependa de terceros países, de crisis internacionales ni de problemas logísticos y de distribución. Es decir, apostar por una industria local para evitar situaciones de desabastecimiento, algo sobre lo que España tiene mucho que decir y aportar al resto de Europa, teniendo en cuenta la alta capacidad de producción de medicamentos genéricos dentro de nuestras fronteras, con 20 plantas de fabricación.

Son grandes objetivos en los que trabajaremos, manteniendo el espíritu con el que nació la AESEG hace ya más de 20 años: conseguir que España sea un país líder en la fabricación y utilización de medicamentos genéricos —y que ello favorezca la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, el ahorro en la factura farmacéutica y la accesibilidad a los tratamientos—, así como impulsar una industria puntera y de alto valor añadido muy necesaria desde el punto de vista económico, que emplea de manera directa e indirecta a más de 40 000 personas, invierte un 27 % de su beneficio en innovación y desarrollo, y exporta cerca de un 30 % de su producción, principalmente a países del entorno europeo.

Para ello ofrecemos todo nuestro apoyo a las distintas Administraciones, con las que debemos establecer objetivos comunes y el compromiso manifiesto para alcanzarlos. Ahora que vamos retomando cierta normalidad tras la pandemia, esperamos volver a tener un diálogo frecuente y acercar posturas que sean beneficiosas para todos, poniendo el foco de atención en la población general y, principalmente, en aquellos pacientes que más lo necesitan.

El cierre de puertas al desarrollo de nuestra industria terminará repercutiendo en una pérdida de oportunidades para el Sistema Sanitario en términos de sostenibilidad y acceso

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