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XVII Curso de Atención Farmacéutica. Conceptos clave sobre salud de la mujer

Tema 3. Patologías dermatológicas frecuentes de la mujer

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Entre las patologías dermatológicas más frecuentes que afectan a la mujer adulta destacan el acné femenino adulto (AFA), el melasma y la rosácea. 

Acné femenino adulto

Es una enfermedad inflamatoria crónica de la unidad pilosebácea (folículo piloso y glándula sebácea asociada), que puede aparecer en la adolescencia y persistir de forma continua o intermitente, o surgir por primera vez en mujeres de 20-25 años de edad.

Alrededor del 45% de las mujeres siguen presentando síntomas de acné después de los 20 años, un 26% a los 20-30 años y un 12% a los 30-40 años; a partir de los 45 años este porcentaje va disminuyendo1.

Etiopatogenia
El acné es una enfermedad inflamatoria multifactorial cuyo origen puede ser: hormonal, bacteriano, por hiperqueratinización folicular o inflamatorio.

Los factores desencadenantes del AFA son2:

  • Genética. El 50% de las pacientes tienen un historial de antecedentes familiares de primer grado con acné prolongado.
  • Hormonal:

    -Aumento de la sensibilidad de la glándula sebácea a las hormonas androgénicas.

    -Aumento de la conversión hormonal periférica.

    -Empeoramiento del acné durante el periodo premenstrual en el 60-70% de las mujeres; también en la premenopausia, el embarazo y durante el uso de progesterona.

    -Hormonas. Ciertas hormonas, como las melanocortinas y la hormona liberadora de corticotropina (CRH), pueden estimular la producción de sebo en periodos de estrés.

  • Cambios en la composición del sebo. Éste presenta una disminución de ácido linoleico, y puede producirse la peroxidación del escualeno por la acción combinada de Propionibacterium acnes y la radiación ultravioleta, lo que ocasiona un aumento de la queratinización infundibular y la inflamación dérmica.
  • Hiperqueratinización folicular. Origina un aumento de la proliferación de los queratinocitos y una disminución de la descamación, lo que causa la obstrucción de los folículos pilosos, formándose el comedón que impide la salida del sebo.
  • Colonización bacteriana por P. acnes. Es responsable de la formación de las lesiones inflamatorias en el acné, dando origen a la formación de ácidos grasos libres, proinflamatorios y, a su vez, induciendo la quimiotaxis de leucocitos polimorfonucleares y la producción de anticuerpos contra sustancias liberadas por la bacteria.
  • Inflamación debida a P. acnes. El crecimiento de la proliferación celular y la secreción de prostaglandinas y leucotrienos conllevan una acumulación de productos en el interior del folículo piloso, que, al romperse, aumenta la inflamación.
  • Alimentación. El consumo elevado de alimentos glucémicos y lácteos aumenta los niveles de insulina y el factor de crecimiento insulínico tipo 1.
  • Medicamentos. Ciertos fármacos favorecen la aparición del acné (tabla 1).
  • Estrés. Estimula la liberación de citoquinas proinflamatorias y de CRH, lo que conduce a un aumento de los niveles de cortisol.
  • Tabaco. Es un factor agravante de un acné preexistente, o incluso el desencadenante de acné en mujeres predispuestas.
  • Enfermedades endocrinas. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) origina un acné inflamatorio sin apenas respuesta a los tratamientos convencionales.
  • Cosméticos. El 62% de los casos se debe a un mal uso de los cosméticos1,2.

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Formas clínicas
Se caracteriza por presentar comedones, pápulas, pústulas, nódulos, quistes y lesiones inflamatorias que afectan prácticamente al tercio inferior de la cara y la base del cuello. Aparece en el 80% de los casos y se conoce como acné persistente de la mujer; en el 20% restante de los casos aparecen lesiones acneicas de forma tardía3.

Acné persistente
Lesiones de acné inflamatorio persistente desde la adolescencia, localizadas en la parte inferior de la cara y la mandíbula. Suelen producirse exacerbaciones menstruales.

Acné de comienzo tardío
Aparece después de los 25 años de edad. El SOP es la principal causa3.

Diagnóstico diferencial (tabla 2)

65 EF593 CURSO TEMA 03 web tabla 2


Tratamiento farmacológico
El objetivo es reducir la secreción sebácea, los comedones, la inflamación y la población de P. acnes.

Tratamiento tópico
Los fármacos empleados en el tratamiento del AFA se muestran en la tabla 3.

65 EF593 CURSO TEMA 03 web tabla 3

Tratamiento sistémico (tabla 4)

  • Antibióticos. La respuesta suele ser lenta y sutil; el antibiótico de elección es doxiciclina.
  • Tratamiento hormonal: acetato de ciproterona, drospirenona y espironolactona.
  • Isotretinoína. En dosis bajas de 20-30 mg 2 veces a la semana, siempre en combinación con un anticonceptivo eficaz, debido a su elevada capacidad teratógena.
  • Glucocorticoides. No están indicados en todas las pacientes; las dosis deben ser bajas para suprimir la producción suprarrenal de andrógenos. Al combinarlos con anticonceptivos potencian los resultados del tratamiento3,4.

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Atención farmacéutica
Evaluación (figura 1)

65 EF593 CURSO TEMA 03 web figura 1

Indicación farmacéutica
Tratamiento farmacológico

  • Peróxido de benzoílo. Acción bactericida, antiinflamatoria, anticomedoniana y queratolítica. La concentración más empleada oscila entre el 2,5 y el 10%; se aplica 2 veces al día sobre la zona afectada, nunca sobre las lesiones, evitando el contacto con la ropa, ya que puede decolorarla. Es fotosensibilizante. Posee una acción rápida, ya que en la primera semana suelen notarse sus efectos; no obstante, cuando se alcanza 1 año de uso, se recomienda un cambio de tratamiento4,5.
  • Ácido azelaico. Posee una acción queratolítica, antimicrobiana y antiinflamatoria. La concentración más utilizada es del 20%, aplicado 2 veces al día sobre la zona afectada, no sólo sobre las lesiones. Puede generar una ligera irritación, por lo que se recomienda utilizarlo 1 vez al día hasta que transcurra la primera semana de uso. Es fotosensibilizante4,5.

Tratamiento no farmacológico

  • Ácido salicílico, niacinamida, alfahidroxiácidos, triclosán, zinc, silica, caolín, cobre.
  • Terapia fotodinámica o luz pulsada intensa.

Consejo farmacéutico (tabla 5)

  • Higiene. Se pueden emplear productos de limpieza específicos, sin detergentes, no abrasivos y con acción seborreguladora, 2 veces al día. Después de la limpieza, hay que aplicar un tónico astringente.
  • Hidratación: geles o emulsiones oil-free y no comedogénicos. Aplicar por la mañana y por la noche.
  • Maquillaje: oil-free, fluidos y no comedogénicos.
  • Protección solar: oil-free, específicos para pieles acneicas con un factor de protección solar (SPF) ≥30.
  • Cosmecéuticos concretos para mejorar la piel grasa6.

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Melasma (cloasma o paño del embarazo)
Es una hiperpigmentación simétrica adquirida, crónica y recurrente de la piel expuesta al sol. Las máculas se distribuyen de forma simétrica en los pómulos, las mejillas, la frente o el labio superior, y en ocasiones también se encuentran en el escote y los brazos. Es un trastorno común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Aparece habitualmente en fototipos tipo III y IV según la clasificación de Fitzpatrick, y es más frecuente en las mujeres que en los hombres7.

Etiopatogenia
La causa exacta que origina el melasma es desconocida. Son múltiples los factores implicados en su desarrollo: predisposición genética; exposición a la luz UV-visible (UVA, UVB y visible); cambios hormonales durante el embarazo y la menopausia; uso de anticonceptivos; disfunciones ováricas, hepáticas y tiroideas; uso de cosméticos, perfumes y fármacos fotosensibilizantes; edad (fotoenvejecimiento), y deficiencia de nutrientes. Su evolución es crónica y recidivante con la exposición solar. Afecta principalmente a mujeres de mediana edad7.

Formas clínicas
Se caracteriza por la presencia de manchas de color café claro o pardo oscuro, con contornos irregulares, límites claros de tamaño variable, superficie lisa y asintomáticas.

Al examinar la piel con la lámpara de Wood (LW) (longitud de onda, 340-400 nm), se pueden distinguir cuatro formas clínicas de melasma:

  1. Epidérmicas. El pigmento se intensifica con la LW, es de color marrón y tiene un seudorretículo estructurado regular. Es el tipo más común de melasma.
  2. Dérmicas. El pigmento no se intensifica con la LW, es de color azul-grisáceo y tiene un seudorretículo irregular desestructurado.
  3. Mixtas. La pigmentación es más evidente en unas zonas que en otras; presenta unos tonos variables de marrón a azul-grisáceo.
  4. Indeterminadas. En personas con fototipo VI no es útil la LW. Aparecen durante el segundo y el tercer trimestres del embarazo, tras tratamientos hormonales o después de una exposición reciente al sol8.

Según su distribución, se clasifica en facial y extrafacial. El melasma facial se subdivide, a su vez, en tres tipos:

  • Centrofacial (65%): lesiones en el centro del rostro (frente, labio superior, pómulos, mentón, nariz).
  • Malar (20%): zona de las mejillas.
  • Mandibular (15%): predomina en las zonas maxilares del rostro9.

El melasma extrafacial suele aparecer en los brazos, los antebrazos, las regiones del cuello/cervical y esternal, y en la espalda. Estas lesiones son frecuentes en mujeres mayores con tratamientos de reemplazo hormonal.

Tratamiento
Suele ser tópico y sus objetivos son disminuir la hiperpigmentación y la recurrencia, de manera que mejore la calidad de vida del paciente. Para la obtención de un resultado óptimo es necesario educar al paciente sobre los factores desencadenantes y agravantes de esta afección. La terapia utilizada para tratar el melasma consta de 2 líneas:

  • Primera línea: combinación de una protección solar estricta, maquillaje de camuflaje, sustancias despigmentantes (en monoterapia o en terapia combinada).
  • Segunda línea: peelings químicos o terapia con láser.

En la tabla 6 se muestran los diferentes tratamientos que se emplean actualmente para tratar el melasma.

65 EF593 CURSO TEMA 03 web tabla 6

Atención farmacéutica
Evaluación10 (figura 2)

65 EF593 CURSO TEMA 03 web figura 2

Indicación farmacéutica
Tratamiento farmacológico

  • Hidroquinona. Despigmentante tópico, utilizado en concentraciones del 2-4%. Al 2% es de indicación farmacéutica y se encuentra en forma tópica (gel o crema). Hidroquinona interfiere en la producción de la melanina, por lo que el efecto despigmentante será transitorio y no inmediato. Debe utilizarse 2 veces al día sobre la mancha, siempre sobre pequeñas superficies; en caso de que la mácula sea extensa, se tratará por ciclos, durante periodos no superiores a 6 meses. Es necesario el uso de fotoprotección con índice SPF 50+, a poder ser con filtros minerales porque impedirán que la luz visible llegue al rostro. Está contraindicada en niños menores de 12 años, en mujeres embarazadas, durante los periodos de lactancia y en casos de hipersensibilidad.
  • Ácido azelaico. Aplicación tópica en concentraciones del 20% en forma de gel, de indicación farmacéutica. En monoterapia es tan seguro y eficaz como hidroquinona, y es de elección en pacientes sensibles a hidroquinona8.

Tratamiento no farmacológico
Activos despigmentantes:

1. Tópicos:

  • Ácido kójico. Efecto despigmentante al 4%; en concentraciones del 2% es efectivo cuando se asocia a otros despigmentantes.
  • Ácido ascórbico. Crema al 5% con buena efectividad; se recomienda en los casos en que el paciente tenga intolerancia a otros despigmentantes.
  • Ácido glicólico. Es efectivo cuando se combina con otros despigmentantes en concentraciones del 5-10%.
  • Otros. Los compuestos tópicos naturales empleados con éxito en el tratamiento del melasma son: lignina, peroxidasa, arbutina (precursora de hidroquinona) y derivados del regaliz9.

2. Sistémicos. Se emplean los nutricosméticos ricos en sustancias antioxidantes, como los siguientes:

  • Polypodium leucotomos. Tiene una baja capacidad despigmentante, por lo que se puede recomendar como coadyuvante en el tratamiento del melasma.
  • Carotenoides. En altas concentraciones son capaces de absorber la radiación UV, no tienen efecto despigmentante, y se recomiendan como adyuvantes al tratamiento del melasma.
  • Melatonina. Efecto antioxidante, con baja capacidad despigmentante.

Consejo farmacéutico

  • Utilizar fotoprotección solar durante todo el año, con amplio espectro visible, UVA, UVB y un SPF ≥30, con filtros físicos. Aplicar 30 minutos antes de la exposición al sol, cada 2 horas de exposición y tras el baño.
  • Se puede usar un maquillaje correctivo para no desanimarse, al ser un tratamiento de larga duración.
  • Exfoliar la piel al menos 1 vez a la semana, mediante una exfoliación mecánica, química o peeling de alfahidroxiácidos, o enzimática en el caso de las pieles más sensibles. Emplear una mascarilla despigmentante sobre la mancha durante 30 minutos 3 veces a la semana, en función de la tolerancia8.

Rosácea
Es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta fundamentalmente a la piel del rostro, caracterizada por episodios repetidos de sofocos, telangiectasias y eritema persistente, con fases de inflamación en las que se manifiestan pápulas, pústulas, rinofima (nariz engrosada, más frecuente en hombres) y lesiones oculares.

Tiene una prevalencia del 10% y afecta mayoritariamente a sujetos de piel clara (fototipos I y II). Es más frecuente en mujeres, pero los hombres que la sufren presentan las formas más graves de la enfermedad. Se diagnostica principalmente entre los 30 y los 50 años de edad. En niños y adolescentes apenas aparece y, en todo caso, su origen es yatrogénico, causada por la aplicación tópica de corticoides11,12.

Etiopatogenia
La etiología es desconocida y se considera una enfermedad crónica de origen multifactorial.

Factores predisponentes

  • Alteraciones genéticas: existe predisposición familiar y racial.
  • Infecciones por Demodex folliculorum, Staphylococcus epidermidis, Helicobacter pylori y bacterias intestinales12.
  • Factores vasculares.
  • Factores inmunológicos.
  • Enfermedad de Parkinson, historial de acné vulgar grave a los 20 años, enfermedades autoinmunes como el lupus, enfermedades cardiovasculares, migraña, rinosinusitis crónica e hipervitaminosis D.
  • Disfunción de péptidos antimicrobianos.
  • Radiación ultravioleta12.

Factores desencadenantes

  • Consumo de comidas picantes, bebidas calientes, alcohol, etc.
  • Uso de corticoides tópicos de alta potencia de manera continuada.
  • Cambios de temperatura y temperaturas extremas.
  • Estrés emocional.
  • Uso de determinados cosméticos.
  • Otros factores inespecíficos y personales11.

Manifestaciones clínicas (tabla 7)
La rosácea abarca un amplio espectro clínico, cuyos signos pueden ser:

  • Primarios: vasculares (eritema transitorio, eritema persistente, pápulas y pústulas telangiectásicas).
  • Secundarios: principalmente dérmicos (sensación de ardor, placas eritematosas elevadas, piel seca, edema, lesiones oculares, localización periférica y cambios fimatosos).

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Atención farmacéutica
Evaluación13 (figura 3)

65 EF593 CURSO TEMA 03 web figura 3

Indicación farmacéutica
En primer lugar, se deben eliminar los factores desencadenantes.

Tratamiento farmacológico
1. Tratamiento tópico14 (tabla 8):

  • Ácido azelaico. Al 15% en gel es de indicación farmacéutica, aplicado 2 veces al día; es seguro y eficaz; reduce las lesiones inflamatorias y el eccema perilesional de la rosácea papulopustulosa.
  • Metronidazol. Al 0,75 y 1% en gel, crema y loción, aplicado 2 veces al día; bien tolerado y con escasas reacciones secundarias. Es antibacteriano y antiinflamatorio. Es el tratamiento de primera elección en la rosácea leve y moderada como monoterapia. Ha demostrado una eficacia similar a las tetraciclinas orales.
  • Ivermectina. Es un acaricida que actúa contra Demodex de la unidad pilosebácea. Aplicar 1 vez al día sólo en la piel del rostro.
  • Ácido fusídico. Aplicado 2 veces al día, es efectivo en la blefaritis.
  • Peróxido de benzoílo. Al 2,5 y 5%, según la tolerancia; se aplica 1 vez al día.
  • Eritromicina al 2% y clindamicina al 1%: para lesiones inflamatorias y el eritema de la rosácea.
  • Retinoides tópicos y clindamicina.

65 EF593 CURSO TEMA 03 web tabla 8

2. Tratamiento sistémico15. Se utilizará en casos graves y moderados cuando no responde al tratamiento tópico; si hay afectación ocular, se emplean antibióticos, de primera elección las tetraciclinas:

  • Tetraciclinas. Tienen acción inhibitoria de las metaloproteinasas, regulan la activación de las citocinas y disminuyen la flora bacteriana. Está contraindicada en el embarazo.
  • Azitromicina. Se utiliza en la rosácea papulopustulosa, con una efectividad similar a las tetraciclinas.
  • Metronidazol. Es eficaz en las lesiones inflamatorias y el eritema. Está indicado en el tratamiento inicial de rosáceas muy agudas o con gran presencia de pústulas.
  • Isotretinoína. Tratamiento alternativo en la rosácea resistente al tratamiento oral y tópico convencional.
  • Otros (tabla 9). El láser y la terapia de luz pulsada intensa pueden reducir el enrojecimiento de los vasos sanguíneos agrandados, aunque se pueden necesitar varios ciclos de tratamiento para conseguir una mejoría en la piel.

65 EF593 CURSO TEMA 03 web tabla 9

Consejo farmacéutico

  • Higiene. Se pueden usar limpiadores suaves con texturas ligeras sin jabón. La limpieza se realizará 2 veces al día aplicando el limpiador con suavidad y evitando el contacto del algodón o el papel en la piel.
  • Cosméticos. Deben ser productos fáciles de aplicar y de retirar para evitar la formación de eritema y la reactividad.
  • Hidratación. Aplicar productos hidratantes con propiedades calmantes con activos que tengan propiedades para reducir el edema y la inflamación. Evitar el uso de productos cosméticos con perfumes; utilizar hidratantes y calmantes. Los correctores con tonos verdosos ayudan a disimular el eritema. No utilizar cosméticos que contengan sulfato lauril sódico, fragancias fuertes, ácidos frutales o ácidos glicólicos, ni tampoco cremas exfoliantes.
  • Protección solar. Utilizar protectores solares para pieles sensibles, de SPF 50 con filtros físicos (óxido de zinc o dióxido de titanio), ya que tienen la capacidad de dispersar, reflejar y absorber los rayos ultravioleta A y B, luz visible e infrarrojos. Aplicarlos 30 minutos antes de la exposición al sol y repetir la aplicación cada 2 horas en caso necesario.
  • No emplear productos con sustancias astringentes irritantes, como el mentol, el alcanfor o las soluciones alcohólicas.
  • Agua termal. Tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes. Utilizar con compresas empapadas con ella durante las crisis15.

Bibliografía
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2. Edileia B, Proença de Freitas TH, Rivitti-Machado MC, Rivitti Machado MC, Medeiros Ribeiro B, Nunes S, et al. Acné femenino adulto: una guía para la práctica clínica. An Bras Dermatol. 2019; 94(1): 62-75 [consultado el 22 de julio de 2020]. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0365-05962019000100011&lng=en: https://doi.org/10.1590/abd1806-4841.20198203
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7. Handel A, Miot L, Miot H. Melasma: a clinical and epidemiological review. An Bras Dermatol. 2014; 89(5): 771-782.
8. Herrerías G, García MD. Protocolo de actuación en la farmacia comunitaria ante los principales problemas dermatológicos, 1.ª ed. Madrid: SEFAC; 2016.p: 35-57.
9. Juárez MV, De la Cruz JA, Baena AJ. Melasma en atención primaria. Med Fam Andal. 2017; 18(2): 38-45.
10. Moreno P, González A, Herrerías G, González P. Protocolo de actuación farmacéutica hiperpigmentación. Farmacéuticos Comunitarios. 2016; 8 Supl 1.
11. González-Guerra E. Rosácea. Más Dermatol. 2007; 2: 6-13.
12. Barona M, Orozco B, Motta A, Meléndez E, Flaminio R, Pabón JG, et al. Rosácea: actualización. Piel. 2015; 30(8): 485-502.
13. Pérez Martín A. Protocolo de actuación en la farmacia comunitaria ante los principales problemas dermatológicos, 1.ª ed. Madrid: SEFAC; 2016.p: 145-157.
14. Gil Díaz M, Boixeda de Miguel J, Truchuelo Díez M, Morais-Cardoso P. Rosácea: revisión y nuevas alternativas terapéuticas. Semergen. 2011; 37(2): 83-86.
15. Molina AL, Londoño A, Escobar SM, Benítez M. Guías clínicas para el tratamiento de la rosácea. Rev Asoc Colomb Dermatol. 2012; 20(4): 339-364.

 

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Marta Fernández Cordeiro

Farmacéutica Comunitaria en Cangas do Morrazo (Pontevedra).
Miembro del Grupo de Dermatología de la SEFAC

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