Miro a mi profesión farmacéutica y me pregunto ¿Por qué nos falta motivación?Como cada persona, no hay dos boticarios iguales, cada uno tendrá su fuente de motivación.
Como adjunto, entiendo que motiva el tener un trabajo estable, acceder a una formación práctica para desarrollarse:
- Con criterios profesionales ayudando a los pacientes.
- Para justificar su función a los titulares.
- Para obtener créditos oficiales.
Crecer en la empresa llamada Oficina de Farmacia resulta complejo, en general se llega rápidamente al techo profesional. Además, no siempre tenemos referentes profesionales a los que seguir.
A los auxiliares y muchos adjuntos supongo que les motiva un sueldo digno acorde a su esfuerzo y un horario que permita una vida familiar.
Me pongo en los zapatos de un farmacéutico titular y supongo que le motiva:
- Dejar de perder ingresos por margen y tener una visión más estable del futuro de la farmacia, ya que las garantías o avales son sus bienes.
- A algunos, tener acceso a una formación más práctica en Atención Farmacéutica, en cómo gestionar mejor su farmacia.
A las autoridades que nos representan a nivel profesional y que viven de nuestra cuota de colegiación les pediría más justicia en los baremos de méritos.
Un adjunto que trabaja 40h/semanales durante 10 años debe tener los mismos puntos del que "dice que" trabaja una hora a la semana.
Un farmacéutico con 65 años con el máximo de puntos en años trabajados debe poder presentarse al concurso de una farmacia.
¿Por qué muchas veces adjudican las farmacias a los compañeros de otros ámbitos (militar, hospital, docente) si no conocen la realidad asistencial de la oficina de farmacia?
Sobre los colegios profesionales, no sé qué decir... Veo algunos muy activos y otros parecen estar de paso.
El Consejo General lucha sin parar por nuestros intereses (Proyecto Consigue, Plan estratégico en AF, en la legislación se esfuerzan en que no perdamos más derechos). Intentan unificar "los reinos de taifas de las autonomías". Los avances son lentos, desde mi perspectiva, y seguramente serán sólidos.
Las asociaciones científicas (SEFAC, Pharmaceutical Care) desarrollan su labor con escasas posibilidades y enorme esfuerzo personal.
Un porcentaje muy alto de la profesión (no sabe / no contesta) no veo que participe en iniciativas educativas, congresos, publicaciones... Sería acertado preguntarse ¿por qué se desmotiva la mayoría?
Creo que el futuro de la farmacia vendrá por una retribución mixta, un pago por margen de medicamento y otro por servicios. Muchos compañeros no comienzan a desarrollar servicios por un razonamiento en parte lógico y en parte egoísta, "si no pagan no lo desarrollo", y como sabemos, si no existe masa crítica que desarrolle actividades asistenciales, la Administración nunca pagará por ello. Es la pescadilla que se muerde la cola.
No sé si llegaremos a una selección natural (como en las especies) donde sobrevive el que mejor de adapte y que se premie en dinero o en méritos al que desarrolla más actividades asistenciales.
Ante la adversidad actual, existen farmacéuticos que se quedan de brazos cruzados y se quejan a los demás. Sin embargo, otros compañeros (una minoría que admiro) se ponen a remar para salir a flote, sin que nadie se lo pida.
La farmacia tiene cierta monotonía y rutina, de nosotros depende buscar motivaciones. Yo, cada día, intento aprender algo nuevo y ¡qué suerte es tener miles de medicamentos en los que indagar su uso en cada paciente!
Hay un factor que sí cambia en la profesión, es el tiempo que se acaba...
La morbi-mortalidad producida por medicamentos está más que demostrada en trabajos de investigación del mundo entero. Esto justifica la realización de la atención farmacéutica en el seguimiento de la medicación, el problema es que como no espabilemos pronto, otros sectores (enfermería o farmacéuticos de primaria) tomarán el relevo. Está claro que este objetivo no se va a conseguir en línea recta y a corto plazo debemos ser flexibles y subir los peldaños poco a poco.
No sirve de nada quejarme por el inmovilismo de muchos compañeros. Acepto de no puedo cambiarlo, me adapto y actúo motivando a otros farmacéuticos en donde puedo: participo en congresos, grupos de sociedades científicas, profesor del master de Atención Farmacéutica, de prácticas tuteladas, en sesiones clínicas en el Centro de Salud, detectando y resolviendo con el médico cientos de Resultados Negativos de Medicamentos. Con los años, voy subiendo peldaños poco a poco.
Tenemos un largo recorrido profesional por recorrer y debemos ir más libres de prejuicios, lo digo porque he visto por desgracia muchas discrepancias entre personas en todos los ámbitos de mi corta vida laboral (departamentos de las universidades, colegios profesionales, compañeros de farmacia, sociedades científicas).
Reflexiono sobre todo esto desde el aprecio que os tengo, no soy quien para dar lecciones a nadie.
¡Ánimo!, que llegaremos a un modelo mixto donde se pague no solo el suministro del producto, sino también el extenso conocimiento del medicamento.
Toda crisis nos da una oportunidad de cambio. Yo sueño con cosas que nunca fueron, como el desarrollo en la mayoría de farmacias de una labor asistencial, y me pregunto ¿por qué no?,
En el reciente congreso de Farmacia SimpoDáder, en Santander, me dijo una compañera tras mi intervención que tengo un cromosoma farmacéutico que transmite motivación y confianza en los farmacéuticos/as.
Además de agradecérselo, le contesté que tengo una imaginación tan intensa que crea una nueva realidad y hace que las cosas ocurran.
Algunos compañeros se identifican con la creencia "no puedo". Las creencias son formas de percibir la realidad, pero ¡ojo!, no son la realidad.
Para terminar, os comentaré una cita que me enseñó William James: "El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida cambiando su actitud mental" ¡¡ PUES CAMBIEMOS !!

(De Pablo Marcos, D.¿Y a usted qué le motiva?. El Farmacéutico Joven nº 5, julio 2011, Ed. Mayo. Disponible en: www.elfarmacéuticojoven.es)

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