Las uvas criollas

La historia de la uva y el vino en América no puede entenderse sin hablar de las uvas criollas, un grupo de variedades descendientes de parientes europeas, unas nacidas en América mediante cruces naturales y otras introducidas mediante esquejes o semillas.

Cuando los primeros españoles visitaron América se encontraron con la grata sorpresa de que esa nueva tierra contaba con numerosas vides y que podían facilitar las uvas necesarias para elaborar vino. Lo que no sabían es que esas especies no pertenecían a la variedad europea Vitis vinifera, sino a otras (riparia, rupestris, etc.) y que el vino que producían tenía un gusto desagradable. Así pues, a lo largo del s. XVI conquistadores y monjes españoles llevaron Vitis europea desde las Islas Canarias para poder elaborar vino. Los conquistadores por afán lúdico, y los religiosos por la necesidad de disponer de vino para sus celebraciones religiosas.

Al hablar de variedades criollas principalmente nos referimos a cereza, criolla grande, Pedro Giménez, criolla chica (también llamada país o misión), moscatel amarillo, moscatel rosado y las tres variedades de torrontés argentina (mendocino, riojano y sanjuanino). La variedad cereza es un cruce natural entre criolla chica y moscatel de Alejandría. Se usa para elaborar vinos rosados y blancos básicos. La criolla chica es originaria de Castilla-La Mancha, donde se la conoce como listán prieto. Fue introducida en México por monjes franciscanos, que la llevaron hasta California y todo el sur de América.

Existen otras variedades criollas como la mollar en Perú, procedente de Andalucía, o la Pedro Giménez o Pedro Jiménez en Chile y Argentina, usada para elaborar el pisco en Chile, así como la quebronta en Perú, buenísima para confeccionar pisco peruano o la torrontés argentina. En definitiva, un gran número de variedades criollas fuertemente arraigadas en el terreno y la región y de las que se obtienen resultados enológicos excepcionales.

EF557 VINOS AUTORRotllan Torra Autor Reserva 2010
D.O.Q. Priorat Bodegas Rotllan Torra
Precio: 10 €

Éste es un vino de alta calidad y una delicia al paladar. Con una mezcla de garnacha negra (50%), cabernet sauvignon (25%) y mazuelo (25%), el resultado es un vino profundo y con cuerpo, con toques afrutados de grosella negra y mora en nariz. Cálido y largo en boca, es muy estructurado y perfecto para maridajes de caza menor (liebres o perdices), guisos de cerdo o ternera, brasa y carnes rojas. Una delicia.

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