La uva más cara del mundo: Ruby Roman

En Japón, la fruta se considera un artículo de lujo. El melón Yubari, la mandarina Deko-pon, las sandías Densuke (las que tienen forma de cubo), los mangos Taiyo, las manzanas Sekai-Ichi, las fresas Sembiyika Queen o las uvas Ruby Roman tienen el curioso privilegio de ser las frutas más caras del mundo.

Pep Bransuela

Pep Bransuela

Farmacéutico y enólogo

La Ruby Roman es una variedad de uva de mesa que se elabora exclusivamente en la prefectura de Ishikawa. Tiene un fabuloso color rubí y un tamaño parecido al de una pelota de ping-pong. Los racimos tienen 26 uvas, y su precio puede llegar a más de 8.000 euros. En 2008, la Ruby Roman entró dentro de las variedades de uvas Premium en Japón, y su nombre se aprobó vía referéndum público. Cada grano de uva es estrictamente seleccionado; debe pesar al menos 20 g y tener un 18% de azúcar en su composición. Existe una variedad Premium en la que cada grano pesa más de 30 g, pero muy pocas veces se consiguen estos gramajes.

El alto precio de la fruta en Japón viene dado porque sólo se cultiva en zonas muy óptimas del país y los agricultores tienen una total dedicación: controlan la humedad del medio, los nutrientes del suelo, la temperatura y otros parámetros de forma constante. Cuando una planta ofrece más frutos de lo normal, éstos se desechan a fin de concentrar en las piezas que se dejan las mejores condiciones de desarrollo. En las viñas de Ruby Roman, por ejemplo, muchas veces se deja sólo un racimo por planta. La producción es, por tanto, muy limitada y la ley de la oferta y la demanda hace acto de presencia.

Regalar una fruta de lujo es ya una tradición arraigada en Japón, y se ha convertido también en un negocio con subastas y precios desorbitados.

pintiaPintia 2012
D.O. Toro
Precio: 30 €
Este vino monovarietal de Tinta de Toro tiene una crianza de 12 meses en barrica nueva (75% de roble francés y 25% de roble americano). Es muy elegante y con un profundo color cereza picota. En nariz sobresalen los aromas a frutos rojos confitados, las cerezas, las moras maduras y los fresones; también aparecen toques a madera y vainilla. En boca es muy ancho, elegante, tánico y muy largo, dejando un posgusto muy rústico y fresco. Combina con carnes rojas y otras carnes como solomillo, buey, lechazo, estofados de legumbres y cualquier guiso consistente, frutas rojas, cereza, fresones frescos, rosas y violetas. En boca es fresco, amplio y con un posgusto elegante. Muy recomendable con pescados grasos, con conejo o pollo.

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