El chardonnay de las cinco

Inglaterra ha sido durante años uno de los países al frente de las importaciones en el sector vinícola, pero ya hace tiempo que se esfuerza por hacerse un hueco en el mundo del vino. Desde la década de 1970 y gracias al cambio climático muchos lugares de la isla se han visto beneficiados por las altas temperaturas del verano para conrear el viñedo. Poco a poco el pequeño sector vitivinícola británico está experimentando un enorme crecimiento gracias a una nueva generación de profesionales que están replantando huertos y trigales con vides y ganando premios en todo el mundo.

Pep Bransuela

Pep Bransuela

Farmacéutico y enólogo

Las zonas más conocidas de producción se sitúan en Gales y en el sur de Inglaterra, donde gracias al esfuerzo de los nuevos enólogos ingleses han sabido adaptar las uvas al terreno. Los vinos espumosos han sido su mayor éxito. Han plantado clones de las variedades de pinot noir, pinot meunier y chardonnay, que son las variedades que se usan en la región francesa. Así pues, en pocos años las hectáreas de vid plantadas han ido aumentando hasta llegar a más de 1.500 ha. Un crecimiento importante, pero que aún está muy lejos de los productos estrella en Inglaterra, que son la sidra y la cerveza.

Los principales vinos son blancos y espumosos. Seyval blanc, müller-thurgau, reichensteiner y chardonnay predominan en variedades blancas, obteniéndose unos vinos blancos muy florales y con elevada acidez, que los hace muy refrescantes. Los espumosos son ligeros y muy aromáticos en boca, con toques frutales muy sutiles.

Este auge también se debe a un interés creciente en Inglaterra por la buena mesa y a la intención creciente de maridar los productos del campo inglés con un buen caldo de proximidad.

Gracias al calentamiento global puede ser que el sur de Inglaterra se convierta en la nueva zona de moda vitivinícola en los próximos años. ¿Un chardonnay con unas pastitas de té? Todo es questión de cambiar hábitos.

IMPROVISACIO 2015Improvisació 2015
Enric Soler
Xarel·lo
Precio: 24,50 €
Este vino blanco monovarietal elaborado con xarel·lo tiene un color dorado pálido. En nariz es muy aromático y perfumado, con notas de fruta blanca, tostados y minerales, provenientes de los ocho meses de crianza en bota de roble francés. En boca tiene una entrada ligera muy agradable, una acidez potente pero equilibrada. Perfecto para arroces caldosos, bacalao, quesos semicurados y pescados blancos al horno.

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