Apoteca Natura impulsa el acompañamiento a mujeres en tratamiento hormonal con cáncer de mama

La red de farmacias de Apoteca Natura y la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria han firmado un acuerdo para ofrecer apoyo y consejos a pacientes con cáncer de mama en tratamiento hormonal.

Campaña Apoteca Natura: acompañamiento a las mujeres en tratamiento hormonal con cáncer de mama
Campaña Apoteca Natura: acompañamiento a las mujeres en tratamiento hormonal con cáncer de mama

La red de farmacias Apoteca Natura ha firmado un acuerdo de colaboración con la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria (SESPM), que incluye formación especializada, para ofrecer apoyo y consejos prácticos a las pacientes en tratamiento hormonal con cáncer de mama.

Según la SESP, en España el 70% de los tumores son hormono-dependientes, es decir, las células poseen receptores que utilizan hormonas para promover un crecimiento celular descontrolado. La terapia hormonal se presenta como un escudo contra la recurrencia.

De este modo, las farmacias Apoteca Natura contarán con herramientas adicionales que les puedan ayudar en estos casos. Silvia Sferlazzo, responsable de formación y de contenido científico de Apoteca Natura en España, destaca que «desde las farmacias de la red queremos estar al lado de cada mujer, ofreciendo un espacio cercano de escucha, orientación y apoyo a lo largo de este proceso, para que se sienta acompañada en el cuidado de su salud».

Hoy empieza la campaña de Apoteca Natura

Aunque es una acción que seguirá durante todo el año, la campaña que ha preparado Apoteca Natura comienza hoy 19 de octubre, coincidiendo con el “Día Mundial contra el Cáncer de Mama”.

En España el cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres (SEOM), se estima que el riesgo de padecer la enfermedad a lo largo de la vida es del 12%, 1 de cada 8 mujeres, con una supervivencia a 5 años en torno del 87,8%, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)1.

Factores de riesgo

La mayor parte de los tumores de mama tienen un origen esporádico, es decir, en su origen interviene en gran medida el azar, pero entre el 10-15% de los casos tendrán un origen hereditario. Sin embargo, hay determinados factores que pueden influir en el aumento de su prevalencia, aunque no es una condición suficiente. De hecho, en el 50% de los casos de cáncer de mama no es reconocible ningún factor de riesgo2. Estos factores de riesgo probables se dividen en no modificables como el sexo, la edad, la raza (las mujeres de raza blanca y negra tienen mayor probabilidad de sufrirlo), por genética (también el cáncer de mama hereditario) o factores hormonales endógenos, entre otros. Por otro lado, los hay modificables como la vida reproductiva, los factores hormonales exógenos, dietéticos o la obesidad, entre otros2.

No siempre puede evitarse, pero sí existen acciones que ayudan a reducir el riesgo y a mejorar la salud.

¿Qué es la terapia hormonal y por qué es importante?

El 70% de los tumores de mama son hormono-dependientes. Es decir que las células poseen receptores que utilizan hormonas para promover el crecimiento celular descontrolado. Por ello, la terapia hormonal se contempla como un escudo contra la recurrencia, ya que bloquea estas antenas o reduce las hormonas para evitar que el cáncer regrese o se extienda.

Normalmente se toma una pastilla al día durante 5 años o más y es fundamental tomarla siempre a la misma hora y nunca tomar doble dosis si un día se olvida. Para que tenga la máxima eficacia, es indispensable la adherencia al tratamiento. Asimismo, es recomendable llevar un registro del tratamiento y anotar los posibles efectos secundarios tanto a nivel físico como emocional.

Cambios físicos y emocionales

Las terapias hormonales se asocian a la aparición de síntomas de deficiencia estrogénica, típicos de la menopausia, pero normalmente más intensos. Los tratamientos pueden producir algunos cambios físicos y emocionales. Entre los efectos secundarios que pueden aparecer, los más frecuentes suelen ser los sofocos y sudores nocturnos, la sequedad vaginal y la dispareunia, dolor generalizado, puede caerse el cabello, tener alteraciones cutáneas, así como trastornos mentales y neurológicos.

Laura Martínez García, licenciada en Psicología por la Universidad de La Laguna y Máster en Psicooncología y Cuidados Paliativos (UCM), explica que “cuando a una mujer le comunican que va a tener que seguir durante años una terapia hormonal, se enfrenta a una nueva realidad que puede hacerle sentir que pierde parte del control sobre su vida y que le aparezca una especie de “bloqueo postinformación”: el cerebro necesita tiempo para asimilar lo que está ocurriendo y reorganizarse ante una situación nueva” y añade que “algunas mujeres describen también dificultades cognitivas subjetivas: olvidos, problemas para encontrar una palabra, menor capacidad de concentración o esa sensación tan conocida de “niebla mental”. A esto se suman el miedo y la incertidumbre e, incluso, puede aparecer la necesidad de no asimilarlo todo de golpe.” Apunta Martínez que “algunas mujeres describen cambios cognitivos durante el tratamiento endocrino, pero también influyen sueño, fatiga, ansiedad, menopausia, dolor y otros tratamientos”.

Accesibilidad, cercanía y contacto frecuente

Desde su punto de vista considera que la accesibilidad, la cercanía, el contacto frecuente y en muchos casos, continuado durante los años que dura el tratamiento con un farmacéutico puede permitir aflorar cambios emocionales no detectados en consulta. También identificar problemas de sueño, ansiedad, fatiga, dificultades cognitivas o aislamiento, así como favorecer la adherencia al tratamiento, especialmente cuando los efectos secundarios hacen que la paciente se plantee abandonarlo. “Dar información comprensible y evitar que la paciente interprete un efecto secundario como una señal de que “el tratamiento me está haciendo daño". Detectar cuándo una situación requiere derivación al médico, oncólogo o profesional de salud mental. Ofrecer un primer acercamiento al counseling (acompañamiento, relación de ayuda, escucha y derivación)”, concluye.

Pilares para el bienestar integral

Para mantener el propio bienestar integral, hay varios aspectos que se deben cuidar, siempre que se pueda, también en esta etapa:

  • La nutrición basada en la dieta mediterránea: priorizar 5 raciones diarias de fruta y verdura de colores variados, cereales integrales y aceite de oliva virgen extra.
  • Mantener una salud activa para el corazón y la mente: caminar a paso ligero al menos 30 minutos al día mejora el sistema cardiovascular y el estado de ánimo y la confianza en una misma.
  • Seguir actividades de bajo impacto como yoga, pilates o natación para mejorar la rigidez matutina y el dolor osteoarticular.
  • Cuidar la salud íntima y la sequedad vaginal con hidratantes a base de ácido hialurónico y lubricantes antes de mantener relaciones y evitar preparados hormonales sin consultar al médico.
  • Realizar una densitometría ósea cada dos años y practicar ejercicios de fuerza para proteger la densidad ósea.
  • Aplicar estrategias para el cerebro y el estrés. La meditación, leer y los juegos de mesa ayudan a compensar la neuroinflamación y los trastornos del sueño causados por la falta de estrógenos.

Referencias

1. https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-mama
2. https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-mama/prevencion/factoresriesgo-cancer-mama.

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