Abbott ha celebrado su 75.º aniversario en España con un encuentro que reunió a referentes en investigación e innovación sanitaria para analizar cómo la práctica clínica ha evolucionado desde los procesos manuales hasta los sistemas digitales capaces de generar datos a gran escala. En este recorrido, la compañía ha consolidado su compromiso con el Sistema Nacional de Salud, impulsando avances en diagnóstico, diabetes, nutrición clínica, cuidado cardiovascular y neuromodulación, y situando el dato clínico y la innovación como ejes clave para la transformación del sistema sanitario en los próximos años.
“España cuenta con un sistema sanitario público sólido, talento clínico e investigador de primer nivel y una cultura orientada a la prevención y a la medición de resultados. Ese es el mejor entorno posible para que la innovación tenga impacto real”, afirma Luis García Bahamonde, gerente general de Abbott en España.
Por su parte, el Dr. José Luis Portero, director médico de Abbott, subraya que “la historia de Abbott en España es la historia de cómo la ciencia aplicada -en el laboratorio, en la nutrición clínica, en el control de una condición crónica o en una terapia mínimamente invasiva- puede traducirse en una mayor autonomía, menos complicaciones y mejor calidad de vida para millones de personas”.
El dato clínico, eje de la innovación presente y futura
Uno de los ejes centrales del encuentro ha sido el papel crítico del dato clínico como palanca de innovación. Los expertos han coincidido en que la automatización del laboratorio, la interoperabilidad, los modelos predictivos basados en inteligencia artificial, la evaluación continua de las tecnologías y la colaboración con la industria serán factores esenciales para la próxima etapa de la innovación sanitaria en España.
“La mayoría de las decisiones clínicas se apoyan en datos que salen del laboratorio. Promover el diagnóstico avanzado, la automatización y la inteligencia artificial es invertir directamente en la seguridad del paciente, en sus resultados de salud y en la sostenibilidad del sistema sanitario, al evitar reprocesos y agregar valor”, explica el Dr. Emilio Flores, jefe del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario San Juan de Alicante.
En esta línea, el profesor Julio Mayol, director científico del IdISSC, ha destacado la necesidad de convertir el gran volumen de datos generados en valor clínico y social, "la clave para la próxima década, para que los sistemas aprendan y los modelos se actualicen con datos del mundo real, está en apoyarse en estándares de interoperabilidad, una gobernanza clara y una evaluación constante de las tecnologías, permitiendo un mayor diálogo entre las diferentes instituciones y traduciéndose en tratamientos más personalizados para los pacientes". Mayol, que repasó los principales desafíos del sistema sanitario, recordó que mejorar requiere medir, y medir requiere confianza. “Hemos digitalizado procesos antiguos sin rediseñarlos, creando nuevas ineficiencias. El liderazgo debe llevarnos a una aplicación ética de la tecnología, basada en datos fiables y en un modelo que recompense mejorar la salud de los ciudadanos. Innovar es convertir el conocimiento en valor", subrayó.
Los especialistas también apuntaron hacia un marco asistencial basado en la medicina 5P —predictiva, preventiva, participativa, personalizada y poblacional— y en la integración responsable de la inteligencia artificial.
Juan Miguel Poyatos Díaz, estratega de crecimiento B2B y experto en ecosistemas e inteligencia artificial para empresas industriales, ha destacado la necesidad de “emplear la IA para priorizar listas de espera, predecir riesgos y monitorizar en tiempo real el rendimiento de los modelos en entornos regulados, con ciberseguridad desde el diseño y equipos capaces de hablar a la vez el lenguaje clínico, el de negocio y el de los datos”.

Innovación con impacto
En el ámbito del diagnóstico, la compañía ha acompañado la modernización de los laboratorios clínicos españoles hacia la digitalización, la formación de ecosistemas automatizados e interconectados. Además, durante la pandemia de Covid-19, las pruebas analíticas y de diagnóstico rápido de la compañía permitieron mejorar la detección temprana y la resiliencia del sistema sanitario.
Por otra parte, Abbott ha cambiado el paradigma del cuidado de la diabetes, al ser la primera compañía en introducir los sistemas de monitorización continua de glucosa en nuestro país. Estas tecnologías han permitido a los profesionales pasar de una “foto fija” a una “película completa” de los patrones de glucosa, y empoderar a las personas con diabetes, facilitando el manejo de la condición con mayor autonomía.
En cuanto a la nutrición clínica, Abbott ha situado la ciencia en el centro de su labor, impulsado la detección temprana de la desnutrición o la sarcopenia, y ha desarrollado soluciones de nutrición especializada, producidas en su planta de Granada, un centro reconocido internacionalmente por su excelencia operativa y eficiencia ambiental.
También en este ámbito, las alianzas más recientes de la compañía con el Real Madrid han permitido trasladar la ciencia de la nutrición a contextos reales de rendimiento y recuperación. En cuanto a los dispositivos médicos, en el área del cuidado cardiovascular, su cartera abarca cardiología estructural, vascular y endovascular, así como electrofisiología. Por último, Abbott impulsa una nueva era en neuromodulación, liderando el desarrollo de soluciones innovadoras que transforman la vida de personas con dolor crónico y trastornos del movimiento. De cara a los próximos años, la compañía define la siguiente etapa de su compromiso con la salud en España sobre cuatro pilares: colaboración, evidencia, acceso y sostenibilidad.
Por su parte, el Dr. Íñigo Pérez, investigador de Abbott en el área de nutrición, ha subrayado que ha subrayado que "España es un país diferencial para Abbott como socio industrial, en un entorno de innovación en salud metabólica, nutrición avanzada y diagnóstico inteligente, combinando ciencia y tecnología con impacto global y una respuesta directa a las necesidades de nuestro sistema sanitario. Nuestra creciente capacidad tecnológica, el impulso a la I+D y la planta de Granada demuestran que la ciencia y la tecnología pueden nacer aquí con vocación global y un fuerte arraigo local”.
“Si algo hemos aprendido en estos 75 años es que la innovación solo tiene sentido cuando llega a quienes la necesitan y ayuda a reducir inequidades”, ha concluido Luis García Bahamonde.