Matilde Sánchez Reyes: «Nuestra función principal es garantizar el acceso de los ciudadanos a todos los medicamentos que necesitan, vivan donde vivan»

Hablamos con Matilde Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (FEDIFAR), sobre los retos de la distribución farmacéutica y el acceso equitativo al medicamento

Texto: Silvia Estebarán Martín / Fotos: Leire Fernández Morterero

https://youtu.be/_xV6c6_wN0g

—¿Cómo describiría el papel de la distribución farmacéutica en el sistema sanitario español?  

—Hace un año y medio presentamos un informe que analizaba la aportación de valor de la distribución farmacéutica en España desde cuatro vertientes: sanitaria, social, económica y medioambiental. La más importante, porque es nuestra razón de ser, es justamente ese valor sanitario que tiene la distribución farmacéutica de gama completa. 

»Nuestra función principal es garantizar el acceso de los ciudadanos, vivan donde vivan, a todos los medicamentos que necesitan a través de las oficinas de farmacia. Somos los responsables de llevar todos los días, a todas las farmacias, todos los medicamentos (más de treinta mil referencias que están en nuestros almacenes), sea cual sea su precio o rotación. De este modo, todos los pacientes, con independencia del código postal, van a tener ese acceso al medicamento en condiciones de calidad, seguridad y equidad. 

»Por tanto, creo que la clave del valor sanitario que tiene la distribución es conseguir ese acceso equitativo al medicamento, es un papel esencial dentro del sistema sanitario del que nos sentimos parte. 

—¿Cuál considera que ha sido la mayor transformación del sector en los últimos años? 

—Creo que podemos decir que la transformación más importante que ha vivido el sector de la distribución farmacéutica en nuestro país ha sido el proceso de concentración. Hace algo más de diez años, el número de empresas asociadas a FEDIFAR era en torno a 45 y representaban cerca del 97 % del mercado de toda la distribución farmacéutica. 

»Diez años después, tenemos 16 empresas de distribución farmacéutica asociadas a la patronal, que representan más del 97 % de la cuota de mercado, así que el proceso de concentración ha sido muy importante. Además, si pensamos en que muchas de ellas se encuentran reunidas en grupos cooperativos o cooperativas de segundo grado, realmente tenemos seis grupos de distribución, seis centros de decisión. 

Matilde Sánchez Reyes

—¿Qué consecuencias ha tenido esta concentración? 

—Que hoy en día hablamos de empresas de mayor tamaño, con una solidez financiera mucho más fuerte. Se han profesionalizado, cuentan con equipos altamente especializados, y todo ello les otorga la capacidad para abordar proyectos que hace unos años resultaban mucho más difíciles de acometer. 

—¿Qué retos comunes comparten los distribuidores en Europa y cómo se posiciona España? 

—FEDIFAR forma parte de GIRP, la patronal europea de la distribución, en la que tenemos un papel activo dentro de su Consejo de Administración y con la que trabajamos de manera conjunta a nivel institucional. Un reto común de todos los asociados a GIRP es la definición y diferenciación de la distribución farmacéutica de gama completa. 

»Existe una realidad en todos los países europeos, y es que hay diferentes tipos de distribuidores farmacéuticos. Están, por una parte, lo que podemos llamar gama corta o distribuidores especializados, que son aquellos que trabajan solamente un número concreto de referencias, van a un número determinado de farmacias y no diariamente. Esta es una actividad muy distinta de la distribución de gama completa, que, en el caso de nuestro país, suministra a una red capilar formada por 22 231 farmacias, con el vademécum completo y con una frecuencia media de tres veces al día.  

»Como institución que representa a todos los mayoristas de gama completa que operan en España, estamos trabajando a nivel europeo porque, al igual que al resto de los países, normativamente nos afecta esa diferenciación entre esos distribuidores especializados o de gama corta y nosotros.  

»Por otro lado, desde el punto de vista operacional también estamos avanzando en el desarrollo de todas las herramientas que nos ofrece la inteligencia artificial para seguir ganando en eficiencia en los procesos, etcétera. 

»Otro reto común que tenemos todos los distribuidores farmacéuticos es la búsqueda de la sostenibilidad medioambiental. Porque, si bien es cierto que el hecho de contar con la gama completa hace que el sector sea mucho más sostenible que si no existiésemos, nuestro componente logístico hace que nuestra actividad sea muy sensible desde el punto de vista del medioambiente. Llevamos años trabajando en ello porque el desafío no es solamente medir, sino también reducir nuestra huella de carbono y ser más sostenibles. 

—¿Cómo percibe la relación actual entre distribución y farmacia comunitaria? 

—Una frase que utilizo a veces es que «somos los mismos», y digo esto porque en España se da una circunstancia que no ocurre en el resto de Europa, y es que nuestra distribución farmacéutica tiene un porcentaje elevadísimo de cooperativas: aproximadamente el 90 %, algo que no se da en ningún país. 

»¿Qué significa esto? Pues que hace casi cien años que los farmacéuticos se unieron para garantizarse el suministro y el abastecimiento de productos. La primera cooperativa fue Fedefarma, fundada en 1928, después la antigua CECOFAR en 1930; es decir, los mismos farmacéuticos son los que crean su distribución, que en todos estos años ha ido evolucionando, manteniendo como core, como servicio esencial, ese suministro para garantizar el acceso al medicamento. Pero también han ido desarrollando servicios en la farmacia, para que avance lo máximo posible. Cuando vemos una necesidad en la farmacia, ahí está su distribución intentando ayudarla y aportándole valor. 

»Esto hace que la relación sea muy estrecha. Nosotros no hablamos de clientes, hablamos de socios. Buscamos el mismo objetivo, que es dar el mejor servicio a la población. Mal sería si la relación no fuese buena, porque somos los mismos. 

—¿Cómo está evolucionando el problema de los desabastecimientos en España? 

—Los desabastecimientos son un problema desde hace muchos años y, lamentablemente, no vamos a dejar de hablar de ellos porque los procesos de concentración o la globalización dificultan la existencia de una solución definitiva. Según el último informe semestral de la Agencia Española de Medicamentos, en el primer semestre de este año las incidencias se redujeron un 15 % respecto al mismo periodo del año anterior, lo que indica cierta mejoría. 

»Ese año fue bastante problemático, al menos el tema fue mucho más mediático, pero el hecho de que haya mejorado la situación no quiere decir que las incidencias hayan desaparecido totalmente. Es un problema global, mundial, cuyo origen responde a muchísimas causas que, dependiendo de cada caso en concreto, habría que analizar. Una solución definitiva no hay, aunque es cierto que los que estamos en la cadena del medicamento intentamos trabajar para ayudar a paliar, en la medida de lo posible, los efectos negativos que provoca. Porque para todos, al final, el que esto ocurra significa que dejamos de cumplir nuestra misión de garantizar el acceso a los medicamentos que necesitan los ciudadanos.  

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—¿Qué papel juega la distribución farmacéutica en la prevención y gestión de estas situaciones? 

—Nosotros podemos ayudar mediante dos vías. Por un lado, con información. Desde hace años colaboramos en el Plan de Garantías de Abastecimiento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios con un proyecto piloto, un sistema de alerta temprana que da información del nivel de servicio que los almacenes reciben de los laboratorios respecto a lo que han pedido. Si empieza a haber una diferencia entre lo que se pide y lo que se recibe, eso nos da información anticipada de que en un futuro vamos a tener problemas de suministro, y eso se va a trasladar a las farmacias y, por tanto, al paciente. 

»Desde el punto de vista de la información, también hemos trabajado en mecanismos estandarizados para que cuando las autoridades sanitarias, ya sean nacionales o autonómicas, nos demandan información sobre productos concretos, poder contar con un protocolo que informe con agilidad sobre las posibles alteraciones para que puedan anticiparse a las mismas. 

»Una vez que se produce una situación de desabastecimiento o escasez, también tiene mucho valor la gestión que la distribución farmacéutica de gama completa hace de ese producto escaso. Cuando en un almacén se ve que el producto empieza a tener problemas de suministro, se activan unos protocolos para que se vaya repartiendo de forma equitativa entre las farmacias. Siempre insisto mucho en esto: de nada sirve que el producto que llega, si es escaso, se concentre en determinadas farmacias, porque entonces nuestro modelo y el éxito del modelo de farmacia español, que es esa capilaridad, esa facilidad y esa equidad en el acceso, deja de funcionar. 

»La clave está en que, a medida que llega el producto escaso, se reparta de forma equitativa. El acopio en farmacias concretas no soluciona ni da el servicio que necesita nuestra población. Por eso reiteramos la necesidad de reconocer y diferenciar la distribución de la gama completa, para que en esos momentos de escasez sea la que haga ese suministro responsable del producto escaso.  

—¿Qué pasa cuando hay una alerta sanitaria? ¿Cómo se coordina la distribución? 

—La distribución siempre ha mostrado su disposición a colaborar con las autoridades sanitarias. Si se trata de algo de carácter autonómico, como sucedió durante la Filomena o la Dana, se trabaja con las autoridades autonómicas y los mayoristas que operan en esas comunidades, ofreciéndonos a coordinar diferentes acciones. En alertas a nivel nacional, como sucedió durante la pandemia de la COVID, semanalmente manteníamos reuniones con la Agencia Española de Medicamentos en las que estaba todo el sector: las patronales de la industria, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y FEDIFAR. Nosotros siempre nos pusimos a disposición de las autoridades para colaborar en todo aquello que se pudiese hacer, sirviendo la patronal como forma de aunar y de concentrar. En este sentido, nos enfocamos en que nuestra actividad no se viese interrumpida, en que no se cortase el suministro a las farmacias y, por tanto, a los pacientes. De hecho, durante la pandemia se trabajó muchísimo con protocolos para evitar los contagios en los almacenes, y no se cerró ninguno. Era esencial que nuestra actividad no parase. 

—¿Hay productos que requieren condiciones extremas de transporte? 

—Hasta la pandemia, los únicos especiales eran los termolábiles, porque había que conservar la cadena de frío, y los estupefacientes, por las medidas de seguridad.  

»En la pandemia sí se vivió algo nuevo en aquellos almacenes de distribución que colaboraron en el almacenamiento, custodia y transporte de las dosis de las vacunas para la COVID, porque nunca habíamos almacenado medicamentos que necesitasen temperaturas tan bajas como los  -80 oC de la vacuna de Pfizer y los -20 oC de la de Moderna. Los almacenes que tuvieron esa responsabilidad compraron rápidamente ultracongeladores para poder almacenarlas. Quizá ha sido una experiencia un poco distinta de lo que habíamos hecho toda la vida. 

—¿Cuál es el medicamento más solicitado en España? ¿Y el más difícil de distribuir? 

—Según los datos que arrojan los informes, entre los más vendidos, los top ventas, están el grupo de los analgésicos, como ibuprofeno, paracetamol o metamizol, y antiulcerosos, como omeprazol. En otro grupo están los cardiovasculares, como Adiro®. Y luego, entre los ansiolíticos, Orfidal® y Lexatin® . Son los top por categorías. 

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—¿Qué papel juega la tecnología en la trazabilidad de los medicamentos? 

—La entrada en vigor del Reglamento Delegado 2016/161, que desarrolló la Directiva Antifalsificación, supuso la serialización de todos los medicamentos de prescripción en Europa, lo que supone que cada «caja» tiene un identificador único.  

»Todos los operadores estamos conectados a un sistema de información; en España se trata del Sistema Español de Verificación de Medicamentos, SEVeM. De este modo, cuando un TAC libera un lote de medicamentos, los códigos unitarios de cada caja se suben a un repositorio. Esto permite que, en el momento de la dispensación, haya una conexión con ese repositorio, y ese identificador único queda «marcado», ya no se puede volver a dispensar. Además, cualquier transacción de un medicamento considerada de riesgo también se comunica. Todo ello evita cualquier riesgo de dispensar falsificaciones, aunque en España este problema era prácticamente inexistente en parte gracias a la distribución de gama completa y su sistema de abastecimiento y suministro. 

»Por otro lado, me gustaría destacar que los mayoristas, tanto por las buenas prácticas de distribución como por la directiva europea, tenemos que trabajar con los lotes exactos. En este sentido, ahora estamos en un estudio piloto con Fedicom V3, el estándar de comunicación electrónica entre las oficinas de farmacia y los almacenes de distribución, para intentar, usando este identificador único, ser cada vez más exactos y mejorar la información del lote. 

—¿Qué tendencias marcarán la distribución farmacéutica en 2026? ¿Llegarán los drones? 

—Los drones son una idea llamativa, pero hoy por hoy no los vemos como una solución real en nuestro sector. Quizá en el futuro puedan aplicarse en casos muy concretos, pero actualmente no se me ocurre qué podría aportar un dron en el suministro a la farmacia. 

»En cambio, la inteligencia artificial ya está transformando la distribución. Aunque a veces se percibe como algo abstracto, hoy existen herramientas que se utilizan en los almacenes y que tienen un enorme potencial para optimizar procesos logísticos, mejorar el aprovisionamiento y aumentar la eficiencia. Este es, sin duda, un camino con mucho recorrido. 

—¿Cómo impactan la digitalización y la sostenibilidad en la distribución farmacéutica? 

—En sostenibilidad llevamos años avanzando: cada vez que se reforma o se inaugura un almacén se incorporan criterios sostenibles, como la instalación de placas solares en las cubiertas. 

»Además, la sostenibilidad también se apoya en la digitalización; por ejemplo, mediante herramientas de inteligencia artificial para diseñar rutas más eficientes. Ambas visiones, digitalización y sostenibilidad, están cada vez más integradas en el día a día de la distribución farmacéutica. 

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—¿Qué supone el respaldo europeo a la definición de «distribución integral» en el futuro Reglamento de Medicamentos Críticos? 

—Hasta hace unos meses, nuestro foco estaba en el paquete farmacéutico de la Unión Europea, que implicará cambios importantes para el sector farmacéutico. Con la aparición del Critical Medicines Act (CMA), el Reglamento de Medicamentos Críticos, GIRP y FEDIFAR vimos una oportunidad para que se incluyese la definición de systemic wholesalers, «distribución integral», que amplía el concepto de gama completa. 

»Este término, además de la distribución de gama completa, engloba modelos presentes en algunos países nórdicos, donde el vademécum se reparte entre dos distribuidores que abastecen a todas las farmacias de su ámbito. No es gama corta, sino una modalidad muy similar a la gama completa. 

»A mediados del mes de diciembre, la Comisión SANT del Parlamento Europeo aprobó las enmiendas de compromiso a este proyecto legislativo, que, entre otras cuestiones, incluían la definición de systemic wholesalers que reclamábamos. Ahora, una vez que el Parlamento refrende este posicionamiento, previsiblemente en la sesión plenaria de enero de 2026, comenzarán las negociaciones con el Consejo UE. 

»Creemos que si, finalmente, el reglamento reconoce y diferencia la actividad de la gama completa, posibilitará que en situaciones de emergencia o interrupciones de suministro se recurra a estos distribuidores y, de ese modo, restringir las unidades disponibles al canal de gama completa para garantizar el acceso equitativo a los medicamentos. 

—¿Qué cambios regulatorios esperan y cómo van a afectar al sector? 

— A nivel europeo, tenemos la reforma del paquete farmacéutico europeo, que ya cuenta con un acuerdo político cerrado en los trílogos entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión. No prevemos grandes cambios en nuestra operativa; eso sí, confiamos en que, como he comentado, el Reglamento de Medicamentos Críticos incluya la definición de distribución integral. 

»En lo que respecta a España, estamos pendientes de la aprobación por parte del Consejo de Ministros del anteproyecto de Ley del Medicamento y su posterior tramitación parlamentaria, que esperamos recoja la diferenciación de la gama completa y su posible uso en momentos de escasez. 

Además, hay más asuntos abiertos, como el Real Decreto de Productos Sanitarios, que también impactará en el sector. 

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