Aplicaciones de los test de disbiosis intestinal en la farmacia

Los cambios en la composición de la microbiota fecal se han relacionado con síntomas y enfermedades digestivas, metabólicas y del sistema inmunitario. Este trabajo analiza las ventajas y las limitaciones de los test de disbiosis intestinal disponibles en el mercado y discute sus posibles aplicaciones para el farmacéutico.

 

Luces y sombras de la disbiosis intestinal

Las enfermedades crónicas más comunes (enfermedades digestivas, cardiovasculares, neuropsiquiátricas, autoinmunes y cáncer) comparten un perfil de microbiota intestinal parecido1. Sin embargo, se desconoce hasta qué punto la alteración de la microbiota es una causa o una consecuencia de estas enfermedades2.

La disbiosis intestinal se define como una alteración en la composición y funciones de la microbiota. Se han propuesto las siguientes características para definir la disbiosis intestinal en una muestra de heces: una baja riqueza o diversidad microbiana, una pérdida de las bacterias beneficiosas (p. ej., las bacterias productoras de butirato) y una expansión de las bacterias potencialmente perjudiciales3. El resultado es que la microbiota se vuelve inestable, es más frágil y está menos preparada para superar las adversidades, como, por ejemplo, un tratamiento antibiótico. 

Existen diferentes grados de disbiosis. Por un lado, está la disbiosis transitoria que presentan muchos pacientes que acuden a la farmacia con dolor de barriga o gases puntuales. Si esta disbiosis transitoria no se trata y se vuelve crónica puede dar lugar a una enfermedad que se gesta en el tracto digestivo, al igual que la disbiosis patológica. Esta disbiosis patológica se ha caracterizado con detalle para el síndrome del intestino irritable y la enfermedad inflamatoria intestinal4.

La disbiosis intestinal se define como una alteración en la composición y funciones de la microbiota

 

 

 

Pero el concepto de disbiosis también tiene limitaciones. La principal limitación es que aún no conocemos cómo es una microbiota sana o normal (Figura 1). Mientras que una analítica de sangre tiene estandarizados los intervalos de referencia para cada parámetro, este no es el caso para las bacterias, hongos y parásitos que se analizan en una muestra de heces. Por otro lado, la microbiota que se estudia en las heces para conocer el grado de disbiosis es un ecosistema distinto al de la microbiota que vive en contacto con la mucosa del intestino5. La parte del iceberg de la microbiota que aún desconocemos es asombrosa: el 20% de las secuencias de genes microbianos no se han identificado, la función del 40% del total estimado de 10 millones de genes microbianos sigue siendo desconocida, y los científicos no paran de descubrir nuevas especies microbianas del intestino humano6,7. Otro factor que dificulta tener una definición precisa de una microbiota intestinal saludable es la enorme variabilidad que existe en la composición de la microbiota no solo entre diferentes personas, sino también dentro de una misma persona en función de dónde vive, su alimentación y su estilo de vida (se estima que la mayoría de los humanos solo compartimos 18 especies bacterianas)8. De esta forma, el cambio en la composición de la microbiota en heces en una persona es esperable y no siempre indica disbiosis9.

 

Diagnóstico de la disbiosis intestinal desde la farmacia

La forma más rápida de sospechar si una persona tiene disbiosis intestinal es a través de los síntomas que nos comparte a pie de mostrador (Tabla 1).

 

Es importante valorar que estas manifestaciones clínicas de la disbiosis no se deban a otras causas como enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, cáncer colorrectal o parásitos. Desde la farmacia nos tenemos que asegurar de que no hay criterios de derivación al médico: fiebre superior a 38 o C o de duración mayor de 2 días, moco o sangre en heces, anemia, pérdida de peso no justificada o dolor abdominal que no mejora con la deposición10,11. Los test de microbiota en heces son la segunda forma de diagnosticar la disbiosis desde la farmacia.

 

Tipos de test de disbiosis intestinal

En el mercado existen diferentes tipos de test de microbiota en función de la técnica empleada para identificar y cuantificar las especies microbianas presentes en la muestra de heces. Los test de disbiosis más básicos son los que se basan en realizar cultivos de la muestra de heces, pero no informan de las bacterias anaerobias que representan el 95 % de la microbiota. Esta limitación explica que estas pruebas cada vez se utilicen menos en la práctica clínica y se hayan sustituido por los test de disbiosis basados en técnicas moleculares (Tabla 2).

 

El concepto de disbiosis tiene limitaciones; la principal es que aún no conocemos cómo es una microbiota sana o norma

 

Aplicaciones de los test de microbiota en heces

Hay dos situaciones que pueden justificar hacer un test de disbiosis. En primer lugar, los pacientes con una enfermedad relacionada con la microbiota intestinal que acuden a la farmacia para solicitar un test de microbiota con el objetivo de que los resultados los ayuden a mejorar sus síntomas con la dieta y el complemento alimenticio adecuado. En segundo lugar, las personas a quienes muchos alimentos les sientan mal a pesar de que las pruebas médicas salen normales y quieren mejorar su calidad de vida.

Además de informar sobre la composición y las funciones de la microbiota, algunos test de disbiosis proporcionan recomendaciones acerca de cómo equilibrar la microbiota intestinal mediante alimentos, dietas y complementos alimenticios

 

Además de informar sobre la composición y las funciones de la microbiota, algunos test de disbiosis proporcionan recomendaciones acerca de cómo equilibrar la microbiota intestinal mediante alimentos, dietas y complementos alimenticios. Sin embargo, los test de microbiota solo son test informativos y no constituyen herramientas diagnósticas por sí solos. Para una adecuada interpretación de los test se requiere tener conocimiento y experiencia en la ciencia aplicada de la microbiota y haber descartado otras causas que sean compatibles con la clínica del paciente.

 

Interpretación de los test de disbiosis intestinal

Si nos basamos en un estudio ejemplo de MICROBIOMA EXPERT y en cuál podría ser la interpretación, uno de los primeros parámetros se basa en la observación física de las heces y en su consistencia, que proporcionaría información; en el caso de ser más duras, podrían indicarnos un retraso en el peristaltismo intestinal, además de falta de consumo de agua y fibras por parte del paciente. En el otro extremo está la consistencia líquida, que nos indica un aceleramiento del peristaltismo intestinal y posiblemente una malabsorción de nutrientes en el paciente.

El color también es importante. Así, aunque el color marrón es el más habitual, unas heces blancas nos podrían indicar que hay un problema en el conducto biliar por una malabsorción de grasas y la no digestión de ellas. Otros parámetros que hay que tener en cuenta son los siguientes:

  • pH: un pH alto puede indicar un aumento de proteobacterias y un pH bajo puede sugerir un sobrecrecimiento de bacterias ácido-lácticas o un aumento de parásitos. 
  • Diversidad: es la cantidad o el número de familias que hay en el paciente. La diversidad puede tener una relación más complicada con la salud y la estabilidad del microbioma de lo que a menudo se considera. 
  • Enterotipo: hay tres tipos. En el enterotipo 1, el más común, el grupo mayoritario son Bacteroides (dieta occidental actual: alguien que come muchos azúcares y proteínas y grasas animales); el enterotipo 2, llamado Prevotella, se correlaciona con gente vegetariana, y, por último, el enterotipo 3, llamado Ruminococcus, tiene una correlación con la dieta mediterránea. 
  • Índice disbiosis: es la desviación que hay en el paciente comparado con un equilibrio del microbioma intestinal.

Después de estas principales características, hay un apartado donde vemos los fílums más importantes en el microbioma y qué porcentaje hay de cada uno de ellos en el paciente; a partir de aquí podemos intuir qué problemas puede haber en el microbioma intestinal.

También se observa el metaboloma (principios activos que producen ciertas bacterias), donde nos encontramos: ácidos biliares secundarios, trimetilamina (TMA), indoxil sulfato, amoniaco, histamina, fenoles, equol y betaglucuronidasas. 

En cuanto a géneros y especies más importantes:

  • Bifidobacterium: son bacterias que, además de mantenter un pH correcto, ayudan a la defensa frente a infecciones endógenas y mantienen a raya a bacterias oportunistas.
  • Bacteroides: también ayudan en la defensa de posibles patógenos y mantienen ese pH para que no crezcan otro tipo de bacterias patógenas.
  • Prevotella: la mayor abundancia de Prevotella y especies fermentativas (Roseburia, Eubacterium rectale y Ruminococcus bromii) en la microbiota intestinal humana se relaciona con dietas ricas en alimentos de origen vegetal y con patrones dietéticos de culturas agrarias.
  • Firmicutes: en su mayoría son bacterias que escinden la fibra produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC), y que ayudan al normal desarrollo y crecimiento de las bacterias beneficiosas. Otros Firmicutes son los del género Clostridioides; si estuviera elevado, puede ser debido a una mala higiene del espacio de cocinado, además de una falta de higiene por parte de la persona a la hora de cocinar o en la conservación de los alimentos.
  • Fusobacterium está relacionado con el cáncer colorrectal si está elevado, además de una mala higiene bucal ya que se correlaciona con la periodontitis.
  • Akkermansia muciniphila y Faecalibacterium prausnitzii son las especies encargadas del mantenimiento de la mucosa intestinal. A. muciniphila está muy correlacionada, aparte de con la alimentación alta en verduras, con el estrés de la persona. 
  • En la familia o fílum de proteobacterias, la mayoría son bacterias oportunistas. Si hubiera una elevación de estos patógenos, pueden tener diversas consecuencias en estos pacientes, como, por ejemplo, Klebsiella spp., que tiene relación con enfermedades del tracto respiratorio superior.
  • Bacterias sulfato-reductoras. Son bacterias que en unos niveles elevados nos pueden indicar un mayor consumo de proteína animal o, en su caso, si el paciente es vegetariano, de productos con contenido en azufre, como pueden ser los alimentos del género Brassica (coles de Bruselas, coliflor, brócoli), además del ajo y la cebolla, que pueden producir malestar abdominal, gases e hinchazón.

 

La forma más rápida de sospechar si una persona tiene disbiosis intestinal es a través de los síntomas que nos comparte a pie de mostrador

 

Policías del microbioma

Como «policías» de nuestro microbioma se encuentran Escherichia coli, Enterococcus spp. y Lactobacillus spp. Una desviación hacia arriba o por debajo de estos grupos de bacterias nos indica que hay un problema en este sistema inmune y, por lo tanto, puede haber ciertas bacterias oportunistas que pueden crecer produciendo diversos síntomas en el paciente. Por otra parte, la higiene bucal de este se relaciona con E. coli.

Además, se estudian las principales especies de cándidas, que también viven en nuestro intestino. Una elevación de ellas puede causar una micosis intestinal, produciendo una inflamación en el intestino que afecta a la absorción y a la metabolización de nutrientes.

El farmacéutico debe saber que los resultados de un test de microbiota nos dan pistas e información indicativas del estado de salud digestiva del paciente que acude a la farmacia, pero por sí solos no son una herramienta diagnóstica

 

Las arqueas (Methanobrevibacter spp.) no se consideran bacterias, pero cuando están elevadas pueden dan lugar a un retraso del peristaltismo intestinal, produciendo metano. 

Por último, se encuentran los parásitos, que normalmente se ven en niños debido a que la contaminación fecal-oral es muy habitual en suelos, arena y aguas contaminadas. Pueden producir diversos síntomas, desde los más leves como diarreas hasta más graves por infestación de tenia, que incluso puede llegar a provocar la muerte. Pero hay que resaltar que esta infección generalmente ocurre cuando una persona consume carne de cerdo o vacuno cruda o mal cocida que contiene quistes de larvas.

 

Residuos digestivos

Otro apartado que se encuentra en este test MICROBIOMA EXPERT es el de los residuos digestivos. Aquí comprobamos si absorbemos correctamente grasas, proteínas, azúcares y agua; si están elevados, nos pueden indicar una malabsorción de estos nutrientes (p. ej., lactosa y fructosa). Hay parámetros para determinar la mala digestión, como la elastasa pancreática y los ácidos biliares en heces, donde podemos ver si el páncreas exocrino funciona correctamente con estas enzimas digestivas, y si hay algún problema en el círculo enterohepático del paciente. Los parámetros de malabsorción se ven con calprotectina y alfa-1 antitripsina, donde se aprecia si hay una inflamación o una pérdida de proteínas con una marca indirecta de permeabilidad intestinal en la persona afectada. El FOB (sangre oculta en heces) es un parámetro muy importante, porque la presencia de sangre en las heces puede ser indicativa de una hemorroide o de riesgo de cáncer colorrectal (CCR).

La zonulina nos indica si hay permeabilidad intestinal y, por lo tanto, una posible entrada de bacterias, tóxicos, etc., a la circulación sanguínea. EPX es la proteína eosinofílica; su elevación puede deberse a infestación parasitaria. La antigliadina y la antitransglutaminasa se analizan para ver si hay sensibilidad al gluten.

Así, por tanto, de un informe de un test de microbiota fecal podemos extraer mucha información útil sobre la salud intestinal. Independientemente de si existe o no una infección bacteriana, parasitaria o fúngica, podemos ver parámetros que indican problemas de digestión, malabsorción, permeabilidad intestinal, tipo de dieta vegetariana o excesiva en proteína animal, función inmunológica, posibles intolerancias alimentarias, riesgo de cáncer de colon, periodontitis, problemas relacionados con los gases o sensación de hinchazón, estreñimiento y falta de peristaltismo intestinal, así como otros parámetros indicadores del metabolismo de los estrógenos o de la posible reabsorción de toxinas al torrente circulatorio, y otras interpretaciones adicionales

 

Biliografía

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