Nuevo horizonte en el cáncer de vejiga avanzado: la combinación de inmunoterapia y terapias dirigidas revoluciona la supervivencia

Especialistas de SOGUG debaten en su III Jornada Multidisciplinar sobre los desafíos de la medicina de precisión, la secuenciación de tratamientos y las herramientas diagnósticas de vanguardia orientadas a preservar el órgano

Nuevo horizonte en el cáncer de vejiga avanzado: la combinación de inmunoterapia y terapias dirigidas revoluciona la supervivencia

El cáncer de vejiga es uno de los tumores menos conocidos por la población, pese a que ocupará el quinto lugar en número de diagnósticos en España en 2026. Durante décadas, la supervivencia en los estadios avanzados ha sido limitada, pero, en palabras de la presidenta del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), la Dra. Aránzazu González del Alba Baamonde, “en los últimos cinco años la irrupción de la inmunoterapia en combinación con anticuerpos conjugados ha marcado un antes y un después en su tratamiento”.

Ejemplo de ello es la incorporación de combinaciones como enfortumab vedotin junto a pembrolizumab en primera línea, que han demostrado un beneficio significativo en supervivencia. Estos avances, junto con el desarrollo de terapias dirigidas en pacientes con alteraciones moleculares específicas, no solo mejoran los resultados clínicos, sino que abren la puerta a estrategias terapéuticas más personalizadas y potencialmente menos invasivas.

Este nuevo escenario ha ampliado las opciones disponibles, pero también introduce retos en la práctica clínica. Como ha señalado el Dr. Pablo Gajate Borau, “cuando dispones de diferentes alternativas terapéuticas surgen dudas que antes no teníamos, especialmente sobre cómo secuenciar los tratamientos y a qué pacientes ofrecer cada estrategia”.

En este contexto, el abordaje multidisciplinar resulta clave para integrar la evidencia científica con la práctica asistencial y optimizar la toma de decisiones. Tal y como ha subrayado el vicepresidente de SOGUG, el Dr. Sergio Vázquez Estévez, “es imprescindible trabajar de forma protocolizada y consensuada, con el comité de tumores como eje, para que el paciente sea el principal beneficiario”.

Por ello, el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG) ha celebrado en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) la III Jornada Multidisciplinar SOGUG de Cáncer de Vejiga, que ha reunido a especialistas en oncología médica, urología, oncología radioterápica, anatomía patológica, radiodiagnóstico y medicina nuclear, junto con representantes de asociaciones de pacientes, para analizar de forma conjunta los principales avances y retos en el manejo de esta enfermedad.

Ejes del cambio: nuevas combinaciones y medicina de precisión

La combinación de enfortumab vedotin junto a pembrolizumab se está posicionando como uno de los principales avances en el tratamiento del carcinoma urotelial avanzado, tras demostrar un claro beneficio en supervivencia.

Desde el punto de vista clínico, según el Dr. Gajate Borau, este esquema ha supuesto “una auténtica revolución, hasta el punto de cambiar la forma en la que clasificamos a los pacientes”, con resultados “sin precedentes” frente a un estándar terapéutico vigente durante más de 40 años.

Además, presenta un perfil de seguridad diferenciado que podría permitir tratar a un espectro más amplio de pacientes, aunque exige “adquirir experiencia en su manejo y realizar un seguimiento más estrecho para optimizar los resultados y la seguridad”.

Junto a este cambio, la medicina de precisión constituye el segundo gran pilar de este avance. La identificación de alteraciones moleculares específicas permite incorporar terapias dirigidas, como erdafitinib en tumores con alteraciones en FGFR, contribuyendo a una selección más precisa de los pacientes.

No obstante, este avance convive con importantes limitaciones en la práctica clínica. Tal y como ha señalado el Dr. Sergio Vázquez Estévez, “por ahora solo disponemos de un biomarcador claro con aplicación clínica, las alteraciones en FGFR2/3”, mientras que otras dianas, como HER2, presentan “resultados todavía inconsistentes”.

Más allá de los biomarcadores: hacia la preservación de órgano

Uno de los principales retos en investigación es avanzar en la selección de pacientes mediante biomarcadores más precisos y desarrollar estrategias que permitan preservar la vejiga sin comprometer los resultados oncológicos.

En este sentido, se están desarrollando ensayos clínicos que evalúan combinaciones sistémicas en diferentes escenarios de la enfermedad, con el objetivo de reducir la necesidad de tratamientos locales en determinados pacientes.

Asimismo, el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas, como la determinación de ADN tumoral circulante (ctDNA) en sangre o de ADN tumoral urinario (utDNA), podría mejorar la detección de enfermedad residual o recaída y contribuir a una toma de decisiones más individualizada.

Validación en vida real y trabajo coordinado

Otro de los desafíos clave es trasladar estos avances a la práctica clínica real. “La innovación que procede de los ensayos clínicos está basada en pacientes muy seleccionados, que no siempre reflejan la práctica clínica diaria”, ha recordado el Dr. Vázquez Estévez, quien ha destacado la importancia de generer evidencia en vida real mediante estudios metodológicamente robustos, como el estudio PRINCIS, promovido por SOGUG.

En este entorno terapéutico cada vez más complejo, el consenso entre especialidades resulta esencial. “El camino debe ser el trabajo protocolizado y consensuado, con el comité de tumores como eje de las decisiones y la discusión basada en la evidencia”, ha concluido.

Decisiones compartidas: integrar la voz del paciente en la práctica clínica

El encuentro se ha iniciado con una sesión específica dirigida a pacientes, reflejo de la creciente importancia de integrar su experiencia en el abordaje de la enfermedad.

“El paciente debe ser una parte central en la toma de decisiones”, ha subrayado el Dr. Gajate Borau, quien ha destacado que “su rol ha evolucionado claramente en los últimos años, lo cual resulta positivo”. En este sentido, ha explicado que “los objetivos del médico y del paciente no siempre coinciden, por lo que es fundamental establecer una comunicación estructurada que permita explicar la indicación del tratamiento, los beneficios esperados y, cuando existen varias alternativas, las diferencias entre ellas”.

La incorporación activa del paciente en el proceso terapéutico permite “alinear las decisiones con sus preferencias, expectativas y calidad de vida”, lo que se asocia con una mejor adherencia y una mayor satisfacción con el tratamiento.

Por su parte, la Dra Gonzalez del Alba, presidenta de SOGUG, ha destacado que “solo a través de un abordaje multidisciplinar y centrado en el paciente podemos garantizar el acceso equitativo a la innovación y mejorar los resultados en cáncer de vejiga”, poniendo en valor estas jornadas como espacios clave para integrar la evidencia científica, la innovación terapéutica y las necesidades reales de los pacientes.