Recigarum Solución Oral, una nueva forma farmacéutica para dejar de fumar

Financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) para determinadas indicaciones, esta formulación puede mejorar la adherencia en determinados perfiles de pacientes

Es fundamental ayudar y apoyar con herramientas y medidas a las personas que fuman para acabar con esta enfermedad

Adamed Laboratorios ha presentado un nuevo medicamento de prescripción médica en solución oral para dejar de fumar1,2. Indicado en adultos para el tratamiento de la dependencia tabáquica y la reducción de la ansiedad de la dependencia a la nicotina en fumadores adultos que estén dispuestos a dejar de fumar. Su objetivo final es el abandono permanente del consumo de productos nicotínicos1.

La solución oral es una nueva forma farmacéutica como alternativa para el tratamiento del tabaquismo1,2, y  tiene una duración de 25 días, y debe tomarse según la siguiente pauta1:

Tratamiento de 25 días

Además, se debe dejar de fumar por completo el 5º día, y, en caso de recaída o fracaso de tratamiento, éste debe interrumpirse y podrá reanudarse tras 2 o 3 meses1. El medicamento se presenta en único envase multidosis, que es suficiente para el tratamiento completo de 25 días, donde el contenido de la solución es de 22 ml, que corresponde a un mínimo de 100 dosis (presiones)1.

Bomba dosificadora

Este fármaco se trata de una solución oral que viene presentada en una bomba dosificadora, donde cada dosis (accionamiento de la bomba) suministra 0,19 ml de solución, que contiene 1,5 mg del principio activo; es decir, lo equivalente a un comprimido homólogo1,2.

La solución oral, que es la novedad en este fármaco para dejar de fumar1,2, es un líquido incoloro a amarillo, transparente, y con sabor a menta1. El medicamento debe tomarse por vía oral, y puede administrarse con y sin agua o líquido1.

Mejorar la adherencia

“La disponibilidad de este medicamento representa una innovación relevante en el tratamiento farmacológico del tabaquismo, ya que amplía las posibilidades de administración más allá de los comprimidos tradicionales. Esta formulación puede mejorar la adherencia en determinados perfiles de pacientes4”, comenta el Dr. Carlos A. Jiménez-Ruiz, Doctor en Medicina, Especialista en Neumología y Experto en tabaquismo.

Financiación

El medicamento está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) para determinadas indicaciones / condiciones1.

“El impacto de los fármacos depende de que estos estén financiados y accesibles a todos los fumadores. La evidencia demuestra que la financiación incrementa de manera significativa los intentos de abandono, la abstinencia mantenida y reduce las desigualdades sociales en salud. Limitar su acceso supone perpetuar una adicción que afectará especialmente a los grupos más vulnerables. Las condiciones de financiación para los fármacos de cesación tabáquica fijadas por el Ministerio de Sanidad son excesivamente restrictivas, excluyendo a la mayoría de los fumadores. Y sus criterios no están consensuados con los profesionales sanitarios ni están basados en argumentos científicos validados. Garantizar el acceso universal a fármacos para dejar de fumar es una intervención coste-efectiva, alineada con las recomendaciones de la OMS y las principales guías clínicas”, dice Dr. Raúl de Simón, coordinador del grupo de trabajo de Tabaquismo en SEMERGEN y Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Segundo factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares

El tabaquismo es el segundo factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares5. El consumo de tabaco y la exposición al humo ajeno se encuentran entre las principales causas de enfermedades cardiovasculares en todo el mundo, y contribuyen aproximadamente al 17% de todas las muertes por ECV, lo que equivale a más de tres millones de personas cada año5.

“El tabaquismo es la enfermedad más peligrosa para nuestro corazón y nuestra salud cardiovascular5, multiplicando entre dos y ocho veces el riesgo de infarto. Las nuevas formas de consumo tabáquico como el cigarrillo electrónico (vapeadores), tabaco calentado, cachimbas, bolsitas de nicotina (Snus)… no anulan ni reducen este riesgo. Es fundamental ayudar y apoyar con herramientas y medidas a las personas que fuman para acabar con esta enfermedad y mejorar su salud”, comenta José Abellán, cardiólogo intervencionista en el H. Santa Lucía, Cartagena.

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