Declaración de Córdoba: la apuesta de futuro de la profesión farmacéutica

El XIX Congreso Nacional Farmacéutico vivió ayer su jornada más destacada con la presentación de la Declaración de Córdoba. «La Declaración de Córdoba supone un compromiso de la farmacia comunitaria para mejorar la atención a los pacientes, apostando por la profesionalidad, la práctica asistencial, y el trabajo colaborativo con otros profesionales sanitarios», manifestó Carmen Peña, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, quien también afirmó: «No lo dudéis, es nuestro momento».

Declaración de Córdoba: la apuesta de futuro de la profesión farmacéutica

Dicha declaración es un llamamiento de la profesión farmacéutica hacia una farmacia que evoluciona adecuándose a las nuevas necesidades sociosanitarias de los pacientes y de los sistemas sanitarios, y lo hace a través de 10 puntos muy concretos:
1. Avanzar en la activa participación de la farmacia comunitaria con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) y las consejerías de Sanidad en el proceso de reformas del Sistema Nacional de Salud, ofreciendo una farmacia renovada, profesional y sostenible.
2. Promover la integración de la farmacia comunitaria y la intervención del farmacéutico en los planes y estrategias del MSSSI y de las consejerías de Sanidad, implicándolas en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y el seguimiento farmacoterapéutico.
3. Desarrollar la labor asistencial que puede llevar a cabo la farmacia comunitaria en el ámbito sociosanitario, tanto en la atención farmacéutica domiciliaria al paciente, como en la atención farmacéutica en centros sociosanitarios.
4. Participar en la e-Salud, impulsando el necesario acceso de los farmacéuticos comunitarios al historial farmacoterapéutico del paciente, con el registro de intervenciones, en un sistema interoperable y que favorezca la comunicación entre los profesionales. Impulsar la calidad en la dispensación de los medicamentos de autocuidado por internet a través de las farmacias.
5. Incidir en el valor estratégico del medicamento –con y sin receta– y de su dispensación en la farmacia comunitaria, para asegurar su calidad y accesibilidad a la población, incluyendo los medicamentos de innovación (biológicos, biosimilares, etc.) que por sus características sean de uso ambulatorio para el paciente.
6. Mantener ante las administraciones la necesidad de una planificación sanitaria de la red asistencial de farmacias, con criterios de viabilidad económica; una propiedad/titularidad por el farmacéutico y una retribución profesional que asegure a los ciudadanos una farmacia comunitaria de calidad, ya sea rural o urbana.
7. Promover el desarrollo profesional continuo de los farmacéuticos y, además, apoyar a las universidades para que los contenidos de la formación de grado contemplen y se adapten a la práctica asistencial orientada a las nuevas necesidades de los pacientes sobre medicamentos y productos sanitarios.
8. Fomentar la investigación en los procesos asistenciales de la farmacia comunitaria y trabajar en el desarrollo de servicios profesionales farmacéuticos centrados en el paciente, acordes con las competencias de los farmacéuticos, con exigencias de calidad y buenas prácticas, retribuidos, amparados jurídicamente y que puedan prestarse por todas las farmacias desde la voluntariedad.
9. Impulsar una mayor coordinación de los farmacéuticos comunitarios con los de hospital y atención primaria, así como una práctica colaborativa con otros profesionales sanitarios, favoreciendo el trabajo en equipo y la continuidad asistencial del paciente.
10. Promover el respaldo institucional y político, así como alianzas estratégicas con otras organizaciones, asociaciones, sociedades científicas y universidades, para favorecer el desarrollo de estas líneas de trabajo.

Construyendo el futuro
Antes de la lectura de la declaración se celebraron dos mesas redondas –«Farmacia comunitaria: punto de partida y futuro» y «Construimos la farmacia del futuro»– y una ponencia de Carmen Peña («Un nuevo horizonte para la Farmacia Comunitaria»), en las que se avanzaron las líneas maestras del futuro de la profesión tal como lo entiende la organización farmacéutica colegial. Un futuro, que, en palabras de Carmen Peña, «es un camino sin retorno».
La primera mesa estuvo moderada por Jordi Dalmases, vicepresidente del Consejo General, quien afirmó que la clave del éxito de la profesión ha de ser la gestión del conocimiento, y como consecuencia de ello los servicios profesionales asistenciales
Abrió la mesa Hector Castro, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, quien señaló que la farmacia actual es una farmacia más empobrecida, «que debe realizar un sobreesfuerzo para poder ofrecer más servicios profesionales». Habló, asimismo, de un paciente que tiende al envejecimiento y a la cronicida, y afirmó que «el nuevo perfil del paciente da lugar a nuevas necesidades que la farmacia comunitaria puede y debe satisfacer».
Le sucedió en el turno de intervenciones Rosa López-Torres, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Albacete, para quien que «la nueva sanidad, el nuevo paciente y los nuevos medicamentos requieren de una farmacia renovada, profesional, asistencial, comprometida, enfocada a resultados y necesariamente viable». «No puede haber una apuesta de futuro –dijo– si no contamos con una farmacia viable, sostenible».
A continuación, Pedro Rivero, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Álava, destacó que «el futuro de la farmacia comunitaria pasa por la prestación de servicios profesionales farmacéuticos que deben ofrecerse de manera integrada en el sistema sanitario y de forma coordinada con otros profesionales de la salud, manteniendo su identidad y ajustándose a las competencias profesionales de los farmacéuticos».
En la segunda mesa redonda, moderada por Felipe Trigo, vicepresidente del Consejo General, se profundizó en los aspectos prácticos para construir la farmacia comunitaria del futuro. El primero en intervenir fue Ramón Jordán, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza, quien afirmó que «tanto la legislación como diferentes recomendaciones recogen una evolución en las competencias de los farmacéuticos que debemos promover y asumir en beneficio de ciudadanos, pacientes y sistema». Explicó, también, que las nuevas tecnologías debe ser «el motor que nos permitirá poner en marcha los nuevos servicios; posibilitan, además, más relación con los pacientes y con otros profesionales sanitarios».
Por su parte, Pilar García, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Navarra, quiso dejar clara la diferencia entre margen y retribución por los servicios profesionales. «Esta última –dijo– debe ser adicional al margen, y puede ser acordada con la Administración, con las mutualidades y entidades de seguros o correr a cargo del propio paciente». Pilar García también reclamó un marco regulador de los servicios profesionales farmacéuticos, pues «la ausencia de una regulación específica da lugar a una dispersión de criterios que genera incertidumbre en la farmacia».
La mesa se cerró con la intervención de José Espinosa, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Zamora, quien manifestó que «en la construcción de la farmacia comunitaria del futuro se requiere de alianzas estratégicas con los principales actores de nuestro entorno, estableciendo objetivos comunes, siendo proactivos y aprovechando sinergias».