Las campañas de prevención de ITS son más necesarias que nunca

Un análisis sobre la importancia de luchar contra la desinformación ante el aumento de casos de infecciones de transmisión sexual no solo entre la población más joven

Las campañas de prevención de ITS son más necesarias que nunca

El Ministerio de Sanidad presentó a finales de junio una nueva campaña de prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), coincidiendo con la celebración del Día del Orgullo LGTBIQ+, con el lema #HoyFollasSeguro y mucha gente se pregunta si son necesarias estas campañas de comunicación en pleno siglo XXI.

En realidad, el juego de palabras está relacionado con el concepto de “sexo seguro”. La mayoría de los jóvenes no han recibido mucha educación para la salud relacionada con la prevención de las infecciones de transmisión sexual. Hace tiempo que se sabe que algo no está funcionando en su prevención en España. Se ha perdido la percepción del riesgo. Hace falta insistir en la divulgación para el público general. Es especialmente importante en el caso de la población más joven. No se trata de “prescribir comportamientos”, sino de promover hábitos saludables, como se hace con la protección solar o la alimentación, todo es educación para la salud. Los que no han conocido la época del miedo al SIDA en los años 80 y 90 han crecido en cambio rodeados de campañas para dejar de fumar y de educación vial para el uso del cinturón de seguridad.

ITS más allá de los jóvenes

Pero no solo hablamos de los jóvenes. Muchas veces se confunde anticoncepción con protección frente a las ITS y eso ocurre en otras franjas de edad. Es el caso de los mayores de 45-50 años entre los cuales se ha visto que hay una gran incidencia de casos de estas infecciones, sobre todo de gonorrea. La vida sexual no se acaba con la menopausia y, si además tenemos en cuenta los cambios en la sociedad, con un aumento de los divorcios, y que en la actualidad el tiempo desde el inicio de la pubertad hasta el momento de establecer una relación monógama más o menos estable o definitiva (si es que se llega a ese estatus) ha pasado a ser más larga que nunca en nuestra sociedad… tenemos un aumento exponencial de los encuentros y de las potenciales parejas o compañeros/as sexuales. Además, añadimos la facilidad para conectar por Internet sin límites y el incremento de la movilidad geográfica, con lo que las posibilidades de tener muchas relaciones sexuales a lo largo de la vida son bastante mayores que las que existían hace unas décadas.

 

Notificación de casos

Estamos en un momento máximo de casos notificados desde que hay registros. En España, las infecciones de transmisión sexual sujetas a vigilancia epidemiológica mediante el sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) son la sífilis, la sífilis congénita y la infección gonocócica. Estas tres enfermedades de transmisión sexual (ETS) requieren notificación numérica e individualizada semanal. Además, también se declaran otras infecciones de transmisión sexual como la infección por Chlamydia trachomatis y el linfogranuloma venéreo.

Según los últimos datos publicados el año pasado por el Instituto de Salud Carlos III, en el año 2023 se notificaron 34.401 casos de infección gonocócica en nuestro país, con una tasa de 71,54 casos por cada 100.000 habitantes. Al analizar los datos en el periodo 1995-2023, se observa un marcado descenso en las tasas hasta el año 2001, seguido de un incremento continuado de la incidencia a partir de esa fecha. Pero el mayor repunte se produjo tras la pandemia.

Del total de casos notificados de gonorrea, solamente el 44,2% tenían información sobre la transmisión. Hay, por lo tanto, mucho margen de mejora en este aspecto. Recordemos que los preservativos son el único método anticonceptivo que puede prevenir tanto el embarazo no deseado como la transmisión de muchas infecciones de transmisión sexual, incluido el Virus de Inmunodeficiecia Humana (VIH). Su uso ha descendido en los últimos años: hay nuevas pautas de comportamiento (apps de citas, chemsex, slamsex) y la introducción del uso de la PrEP (profilaxis postexposición frente al VIH) hace que muchas personas no utilicen preservativos. Pero para frenar las ITS también tenemos la vacuna frente al virus del papiloma humano o la de la viruela símica. Y sobre todo tenemos en nuestras manos las pruebas de detección.

Por lo tanto, cuando hablamos de sexo seguro hablamos de sexo con protección y también como aquel sin protección en una pareja estable, no abierta, en la que ambos tienen un test de ITS negativo reciente y han pasado el período en el cual se pueden incubar ciertas infecciones, siempre y cuando no tengan otras prácticas de riesgo, como compartir jeringuillas.

Un problema de salud pública

Además de las barreras de acceso otro reto al que nos enfrentamos es que, en realidad, desconocemos la magnitud real del problema de salud pública porque, como bien alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), muchas ITS son asintomáticas, con personas que actúan de portadoras y transmiten la infección sin saberlo.

Ya se sabe que de lo que no se habla (especialmente en medios de comunicación) no existe, pero de repente muchos se han dado cuenta de que estamos en un momento con cifras alarmantes. Tenemos unos datos de infecciones de transmisión sexual que son los peores en los últimos 50 años. En el caso de algunas ITS, un retraso en el diagnóstico pueda dar lugar a complicaciones graves, como infertilidad, enfermedad pélvica inflamatoria, embarazos ectópicos y cánceres anogenitales. Aunque existen tratamientos eficaces para estas infecciones, están surgiendo cepas de gonorrea resistentes a los antibióticos, lo que representa una amenaza creciente para la salud pública.

Un arma frente a la despreocupación

Como decimos en el libro Lo que no te esperas del sexo. Una cita con las infecciones de transmisión sexual (ITS): “No todo es sexy en el sexo”. Publicado por Menoscuarto Ediciones e ilustrado por el genial viñetista Ansola, sus autores, Luis Marcos y yo misma, hemos querido enfocar el tema de un modo original y con un toque de humor. Como farmacéuticos y divulgadores conocemos de cerca los problemas de desinformación que existen en la población. Por eso, creemos que las campañas de prevención de ITS son más necesarias que nunca.

En el prólogo del libro, escrito por el inmunólogo Alfredo Corell, ya se deja entrever que estamos en un momento de despreocupación frente a este grave problema de salud pública. Está en nuestras manos luchar contra los prejuicios y la falta de información y este libro es un buen arma frente a todo eso.