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Editorial

Nuevo escenario

  • 30 Mayo 2011
No nos parece exagerado asegurar que el sector de las oficinas de farmacia está inmerso en una situación económica hasta ahora desconocida. Al menos desconocida para la generación de farmacéuticos que en la actualidad y mayoritariamente está regentando las farmacias. Los farmacéuticos que en la actualidad tienen ente 35 y 55 años no han vivido hasta ahora una etapa de recesión económica del sector.

Nunca, en los últimos treinta años, había sucedido que a una crisis económica general –alguna que otra de esas sí que esos farmacéuticos tienen grabada en su memoria– se le hubiera sumado un decremento de la factura de medicamentos financiados públicamente cercano al 10% que puede, incluso, ser superior al finalizar el año.

Esta conjunción de factores negativos tiene como resultado un empobrecimiento del sector, y las previsiones indican que los vectores que están impulsando la dinámica económico-social del país y la rigidez de los balances de las cuentas públicas van a continuar empujando en la misma dirección. Aunque sabemos que la naturaleza humana nos hace reaccionar frente a las malas noticias negando la mayor, deberíamos también saber lo importante que es no caer en la tentación de imitar a los avestruces. Ser pobre –que no es el caso– es dramático, aceptar que se es más pobre de lo que se era es muy difícil, pero no querer reconocerlo es irresponsable.

No es muy arriesgado predecir que después de las elecciones de mayo los gestores sanitarios del país, libres ya de los condicionantes electoralistas, van a afilar las puntas de sus lápices para intentar evitar el colapso de sus cuentas. Ni lo es tampoco que van a tener la tentación de arremeter una vez más contra la factura de los medicamentos, ya sea con medidas de recorte de márgenes o mediante medidas de control sobre el precio medio de la receta o intentando reducir el número de recetas, que es el único factor que no ha cesado de crecer en los últimos años. Sea cual sea la estrategia de los gobiernos, el resultado para el sector va a ser la confirmación de que la estrechez presupuestaria no es un bache transitorio, sino que es un escenario distinto del que, hasta ahora, el sector ha estado acostumbrado a actuar.

No es nuestra intención ser alarmistas o voceros del Apocalipsis, creemos que nuestro compromiso con el sector nos obliga a intentar ser objetivos y queremos aportar nuestro granito de arena para ayudar a que el sector acometa los retos que se le presentan.

El Farmaceutico, la revista que desde hace más de veinticinco años no ha dejado de estar al lado de la oficina de farmacia, mantiene la firme voluntad de ser un instrumento útil para la reflexión necesaria, un medio de comunicación independiente en el que el debate no tiene ninguna cortapisa y, en la medida de lo posible, intenta ser un incentivo que lo impulse porque es la mejor manera de ganar el futuro. El reto que todos tenemos.

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