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Curso Productos naturales: fitoterapia y complementos alimenticios. Tema 3. Ingredientes activos en complementos alimenticios: micronutrientes, ácidos grasos, aminoácidos

Foto Mar Blanco 2019

Mar Blanco Rogel

Farmacéutica comunitaria. Licenciada en Farmacia y en Ciencia y Tecnología de los Alimentos

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Introducción

La fisiología humana es una interacción compleja de procesos reguladores, en los que los genes, los orgánulos celulares, las proteínas, las hormonas y los nutrientes desempeñan un papel dominante. Los procesos fisiológicos están influenciados principalmente por micronutrientes, ácidos grasos y amino-ácidos, que son los precursores de las hormonas, las proteínas, los neurotransmisores, los mensajeros secundarios y las coenzimas.

Según la Organización Mundial de la Salud, los micronutrientes son sustancias derivadas de la ingesta de alimentos que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para desempeñar sus funciones celulares diarias. Define como micronutrientes las vitaminas y los minerales, que son esenciales para la vida. El organismo no los puede sintetizar o bien, si hay síntesis endógena, esta no cubre las necesidades diarias, por lo que se deben ingerir cada día a través de los alimentos o, en su defecto, a través de los complementos.

Las vitaminas son sustancias orgánicas presentes en los alimentos que, en cantidades pequeñas, son esenciales para el desarrollo del metabolismo. El organismo no puede fabricarlas por sí mismo, o no en cantidades suficientes para no tener síntomas de deficiencia. Las vitaminas que pueden sintetizarse endógenamente son la vitamina D a partir del colesterol y la exposición a los rayos UV, la vitamina K y la biotina por la microbiota intestinal, y la niacina a partir del triptófano, un amino-ácido esencial. Aunque presentan estructuras químicas muy diversas, suelen clasificarse en 2 grandes grupos según su afinidad por el agua/grasa:

  • Solubles en agua (hidrosolubles). Se absorben en el intestino delgado, por diferentes mecanismos, pasan directamente a la sangre portal, circulan libres (vitamina C), ligadas a proteínas (folatos, B12, biotina) o en el interior de los eritrocitos (B1, B2, B6, niacina, pantoténico), y suelen eliminarse (excepto la B12 y los folatos) por la orina.
  • Solubles en las grasas (liposolubles). Se absorben en las células del intestino, por diferentes mecanismos y en varios tramos intestinales, y, en forma de quilomicrones, pasan al sistema linfático. En la circulación general se transportan unidas a proteínas plasmáticas o a lipoproteínas, suelen almacenarse en el hígado, el tejido adiposo o el músculo, excretarse mediante bilis y eliminarse por las heces.

Los minerales constituyen, en conjunto, un 4-5% del peso corporal. En función de su presencia en el organismo y/o las necesidades de los elementos, se clasifican de la siguiente manera:

  • Minerales. Sus necesidades son ≥100 mg/día. Dentro de este grupo se incluyen los siguientes minerales: calcio, fósforo, magnesio, azufre, sodio, potasio y cloro.
  • Oligoelementos o elementos traza. Sus necesidades son muy inferiores a 100 mg/día, e incluso del orden de µg/día. Dentro de este grupo se pueden englobar, entre otros, los siguientes minerales: hierro, zinc, cobre, yodo, cromo y selenio.

Las vitaminas y los minerales tienen múltiples funciones. Destaca su papel como cofactores (en el caso de los elementos minerales) y coenzimas (en el caso de las vitaminas) en el metabolismo celular, así como su papel en la transcripción génica y su actuación como antioxidantes directos e indirectos.

Los ácidos grasos son moléculas de naturaleza lipídica formadas por una cadena hidrocarbonada lineal con un grupo carboxilo en el extremo. Se distinguen fundamentalmente por la longitud o número de átomos de carbono y por el número de dobles enlaces:

  • Ácidos grasos saturados. Son los que tienen todos los átomos de carbono saturados de átomos de hidrógeno, cuya unidad de cadena es la configuración -CH2-CH2. Una grasa compuesta por mayoría de ácidos grasos saturados tendrá unas características físicas de solidez, y su temperatura de fusión se situará en torno a los 20 oC. La manteca de cerdo, la grasa de coco y el sebo son grasas de este tipo.
  • Ácidos grasos insaturados (monoinsaturados, poliinsaturados). Los átomos de hidrógeno escasean y los átomos de carbono se entrelazan, generando una configuración -CH = CH-. Esta característica hace que sean grasas líquidas, como el aceite de oliva (monoinsaturado) o el de girasol, lino, chía, colza o pescado (poliinsaturados). Estas insaturaciones ofrecen unas propiedades nutricionales y fisiológicas muy destacables para la salud humana. Existen dos ácidos grasos poliinsaturados que son esenciales, que el cuerpo no puede sintetizar y se deben ingerir diariamente a través de la alimentación: el ácido linoleico (LA) (omega-6) y el ácido alfalinolénico (ALA) (omega-3).

Los aminoácidos son estructuras moleculares que tienen un grupo amino en un extremo y un grupo carboxilo en el otro. Son las unidades básicas para la formación de proteínas y neurotransmisores. Existen
8 aminoácidos que son esenciales: valina, leucina, treonina, lisina, triptófano, isoleucina, fenilalanina y metionina. La carencia de estos aminoácidos en la dieta limita el desarrollo y el funcionamiento del organismo, ya que sin ellos no es posible reparar ni crear nuevas estructuras ni neurotransmisores.

Principales síntomas

Existen recomendaciones para la ingesta de macro/micronutrientes en la población sana, mediante las que se establecen unos valores de ingesta por debajo de los cuales se puede producir una enfermedad por deficiencia o alteraciones metabólicas: son las ingestas de referencia (IR). Las IR y los valores de referencia de nutrientes (VRN) son equivalentes, aunque las IR se refieren tanto a macronutrientes como a micronutrientes, y los VRN solo a micronutrientes.

La cantidad diaria recomendada es una nomenclatura obsoleta y se cambió en 2011 por los VRN cuando se aprobó el Reglamento 1169/2011 sobre información alimentaria dirigida al consumidor. Estos VRN son los que se utilizan en el etiquetado de los alimentos y los complementos alimenticios (tabla 1).

Tabla 1 curso
 

Dado que los VRN se establecieron en gran medida a partir de la ingesta de la población sana, se deduce que la típica dieta de la población sana proporciona el rango y la cantidad necesarios de estos nutrientes. Sin embargo, hay ciertas situaciones en que la ingesta de una persona aparentemente sana no cubriría sus necesidades para funcionar de forma adecuada, por lo que requeriría incrementar sus ingestas a través de la alimentación o la suplementación añadida. En general, el rango de suplementación segura puede ir desde los VRN hasta los niveles de ingesta máxima tolerable
(tabla 2).

38 EF 607 CURSO FITOTERAPIA tema 03 tabla2

Las deficiencias o desequilibrios en la ingesta de vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos pueden dar lugar a un amplio conjunto de síntomas y signos inespecíficos, como cansancio, fatiga, piel seca, uñas frágiles, alteraciones del sueño e incluso falta de concentración o memoria.

Las deficiencias más comunes de micronutrientes incluyen las de vitamina A, vitamina D, vitamina B12, hierro, yodo y zinc, aunque existen deficiencias subclínicas que abarcan a todos los micronutrientes, incluso la vitamina C y el magnesio.

También son frecuentes las deficiencias e insuficiencias de ácidos grasos esenciales y los derivados de ellos, como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), debido a una alimentación poco variada y desequilibrada.

En personas veganas, adultos mayores, periodos postoperatorios, estrés crónico y dietas bajas en proteínas, también es habitual encontrar deficiencias de aminoácidos esenciales.

Suplementación

Vitaminas y minerales

Existe una amplia gama de fuentes de vitaminas y minerales que se pueden utilizar en la fabricación de complementos alimenticios. Estas sustancias están reguladas bajo el Reglamento (CE) n.o 1170/2009 de la Comisión de 30 de noviembre de 2009 por la que se modifican la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, y el Reglamento (CE) n.o 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo relativo a las listas de vitaminas y minerales y sus formas que pueden añadirse a los alimentos, incluidos los complementos alimenticios. Según la formulación (los otros ingredientes que acompañan a la fórmula), la riqueza (cantidad activa de la sustancia elemental) o su forma galénica (cápsulas, comprimidos, líquidos, comprimidos sublinguales...), el fabricante puede escoger la forma molecular que más le convenga.

Conocer la forma molecular del micronutriente es muy importante, ya que nos puede aportar datos sobre su biodisponibilidad (cantidad de nutriente que se absorbe y entra en circulación para llegar a todos los tejidos) o la sinergia con la molécula vehiculizante. Por ejemplo, el magnesio puede presentarse como óxido de magnesio, sulfato, carbonato, cloruro, bisglicinato, citrato... En general, podemos decir (siendo esto extensible para todos los minerales) que las formas inorgánicas son menos biodisponibles que las orgánicas, destacando en el ejemplo del magnesio el bisglicinato y el citrato como moléculas más biodisponibles, y el óxido y el carbonato como las menos biodisponibles. Esto significa que el citrato y el bisglicinato facilitan la absorción del magnesio y su distribución a la circulación sistémica (tabla 3).

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38 EF 607 CURSO FITOTERAPIA tema 03 tabla3 2FAD: flavín adenín dinucleótido; FMN: flavín mononucleótido; GLA: ácido gammalinolénico; NAD: dinucleótido de nicotinamida y adenina; NADPH: dinucleótido fosfato de nicotinamida y adenina.

 

Ácidos grasos

Los ácidos grasos omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga. El ALA no puede ser sintetizado por nuestro organismo y, por tanto, debe obtenerse a través de la dieta. El EPA y el DHA derivan del ALA. Si el aporte de ALA es bajo, difícilmente se sintetizarán endógenamente estos ácidos grasos de cadena larga. Además, la vía omega-3 entra en competencia con la serie omega-6 por las enzimas que se encargan de desaturar y elongar los ácidos grasos. Por ello, las dietas desequilibradas, con mucha ingesta de omega-6 y poco omega-3, puede causar deficiencias de EPA y DHA. La mejor opción para satisfacer los requerimientos diarios de omega-3 es hacerlo a partir de una dieta que incluya 3-4 raciones semanales de pescado, de las cuales 2 sean de pescado azul (arenque, caballa, salmón, sardina, etc.). A pesar de ello, la mayoría de los estudios indican que la ingesta real media de estos nutrientes en la población es considerablemente inferior a lo recomendado. Por esta razón, la opción de tomar complementos alimenticios que aporten estos ácidos grasos es cada día más habitual y más demandada por la población (figura 1).

38 EF 607 CURSO FITOTERAPIA tema 03 figura 1
Figura 1. Tipos de ácidos grasos poliinsaturados y sus fuentes en alimentos/complementos alimenticios

 

Los ácidos grasos más activos, EPA y DHA, tienen un amplio perfil de seguridad. No obstante, en los pacientes tratados con acenocumarol, warfarina u otros medicamentos anticoagulantes, no se aconseja combinar estos tratamientos sin supervisión médica, ya que los omega-3 pueden aumentar el riesgo de sangrado.

Normalmente las ingestas de grasas se relacionan con sobrepeso, pero en realidad el consumo de grasas es esencial para la salud. Aparte de ser fuente de energía, tienen un papel fundamental en la composición y la funcionalidad de las membranas celulares de nuestro organismo. Se ha demostrado que los omega-3 tienen numerosos beneficios en los procesos inflamatorios (de los eicosanoides derivados de ellos se generan prostaglandinas con acción antiinflamatoria), cognitivos, cardiovasculares..., además de ser casi un nutriente esencial durante el embarazo y la lactancia para favorecer el correcto desarrollo del cerebro y los ojos del niño.

Los omega-6, en especial el ácido gammalinolénico, contribuyen a controlar los procesos inflamatorios, regular las alteraciones menstruales y favorecer un óptimo estado de la piel.

Aminoácidos

La principal función de los aminoácidos es la síntesis de proteínas estructurales, como el colágeno, y de moléculas proteicas, como las hormonas, los anticuerpos, las enzimas y los neurotransmisores.

La deficiencia de aminoácidos esenciales, o incluso condicionalmente esenciales, disminuye la respuesta del músculo a la síntesis proteica y la ganancia de masa muscular. Con el envejecimiento y la falta de actividad física, se inicia esta fase de reticencia del organismo al anabolismo muscular, por lo que la pérdida de masa muscular se va haciendo cada vez más plausible y puede presentarse la sarcopenia.

La deficiencia de aminoácidos, como el triptófano o la tirosina, puede perjudicar la conversión de neurotransmisores, como la serotonina/melatonina o las catecolaminas, respectivamente, agravando la situación de estrés, ansiedad o depresión y de todas sus consecuencias asociadas: problemas gastrointestinales, cansancio, bajo rendimiento deportivo, cardiovasculares, dermatológicas, alteraciones del sueño...

La suplementación con aminoácidos esenciales y condicionalmente esenciales puede ser beneficiosa en dietas con bajas ingestas proteicas, en la práctica deportiva, y en situaciones de desgate físico y psíquico. l

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