La pandemia de la COVID-19 ha puesto en jaque al mundo. Nos encontramos ante la mayor crisis sanitaria de esta nueva etapa contemporánea, en una sociedad global e interconectada
La farmacia comunitaria recibe un gran número de consultas relacionadas con los problemas capilares, entre ellos la caída del cabello. Por tanto, el papel del farmacéutico es clave como educador sanitario, y debe aconsejar el tratamiento farmacológico y nutricional adecuado, aportar recomendaciones y medidas higiénico-dietéticas, o derivar en caso necesario al dermatólogo.
El término «herida» hace referencia a múltiples lesiones que rompen la piel u otros tejidos corporales debido a una enfermedad, accidente, presión, golpe, quemadura, disparo, roce, etc.
El farmacéutico comunitario tiene la responsabilidad compartida con otros profesionales sanitarios de cooperar en la reducción de la incidencia de las enfermedades bucodentales. Desde la farmacia, es posible lograr este objetivo mediante una participación activa que favorezca la comunicación con la población, la vigilancia constante y la promoción de la educación en el ámbito de la higiene y la salud bucal.
En pleno siglo XXI, el problema de la pediculosis sigue siendo un asunto de salud pública que presenta una alta incidencia en la población infantil, sobre todo porque es tan contagiosa como un resfriado común, pero también por un incremento de las resistencias a los insecticidas tradicionales.