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Vinos

El ciclo de la vid

En nuestro clima mediterráneo, el ciclo vegetativo anual que recorre cada año una cepa pasa por diferentes fases.

Después de la latencia (de noviembre a marzo), el lloro (marzo) es la primera manifestación de actividad de la vid. La planta llora porque empieza a salir de su reposo. La conducción de este lloro se realiza por un fenómeno osmótico que provoca el movimiento ascendente de la savia por presión radicular. Se dice que ver llorar a la viña es una alegría porque, en ese momento, el trabajo para producir vino ha comenzado.

Con la primavera llega la brotación, y las yemas dormidas despiertan, brotan y empiezan a desarrollarse los pequeños pámpanos verdes que se convertirán en sarmientos. También empiezan a verse los primeros esbozos de hojas, zarcillos y racimos. La labor principal durante estos meses es la «espergura», que consiste en eliminar los brotes que no forman parte de la carga productiva, ya sea porque están mal orientados o porque harían que la cepa tuviese un exceso de vegetación.

A finales de mayo aparecen los embriones de las flores, que se abren en junio a la espera de ser polinizadas por el viento y los insectos. Una vez la flor poliniza se empezarán a desarrollar los granos de uva. A este fenómeno se lo denomina «cuajado».

Durante el verano, el viticultor deja madurar el fruto y controla que tenga un buen crecimiento. La transformación de los granos de uva al pasar del color verde a un rojo vivo o al amarillo blanquecino es lo que conocemos como «envero». Con el objetivo de ajustar el rendimiento de la viña, debe realizarse de nuevo un despunte y seleccionar los racimos de mejor calidad.

La vendimia llega como la reina del ciclo y de la fiesta con la recogida de la uva, ya sea a mano o a máquina, para obtener en la vinificación el mejor vino posible. Posteriormente, el campo vuelve a quedar en silencio, esperando que la savia vuelva a notar ese aumento de la temperatura que lo inicia todo.

47 EF583 VINOS Y LIBROS vinoMarmellans negre
Celler Capçanes
D.O. Cataluña
Precio: 3,90 €

Este vino joven es una opción fantástica para reparar los excesos de las fiestas. Está elaborado con cepas viejas de garnacha y cariñena, con previa maceración y posterior fermentación en depósitos de acero inoxidable. Es de un rojo violeta muy intenso y en nariz predominan los frutos rojos frescos y los aromas florales. En boca es intenso, goloso y largo. Perfecto para maridar arroces, quesos semicurados, aves, legumbres y embutidos.

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Pep Bransuela

Farmacéutico y enólogo

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