Entre los trastornos que con más frecuencia motivan consultas en las oficinas de farmacia y en las clínicas de dermatología y cirugía plástica se encuentran las hidrolipodistrofias, mal llamadas celulitis, ya que no existe inflamación en el tejido celular subcutáneo, sino una alteración estructural de los adipocitos motivada por trastornos metabólicos y vasculares del tejido celular subcutáneo. 

Tipos de celulitis

Se habla de diferentes tipos de celulitis en función de la distribución de los depósitos adiposos y/o de su aspecto y consistencia.

• En función de la distribución de los nódulos puede ser:

– Celulitis generalizada: se presenta en casi todas las superficies corporales. Se asocia a personas con problemas de obesidad, malos hábitos alimenticios, estilo de vida sedentario, o todos ellos. Se inicia a edades muy tempranas y con el paso del tiempo, si no se evita, los factores suelen ser cada vez más desfavorables, más allá de las consideraciones meramente estéticas.

– Celulitis localizada: se genera en zonas muy puntuales; las más habituales son el abdomen, los brazos, las nalgas, las piernas, los tobillos, la zona cervical y la zona lumbar entre otras. Suele estar causada por algún trastorno específico y, en ocasiones, puede llegar a ser dolorosa.

–Celulitis regional: es la más habitual. Puede afectar a cualquier persona independientemente de su peso corporal y se localiza en las zonas clásicas (caderas, glúteos, muslos y rodillas). Aparece normalmente en la pubertad y su evolución se ve condicionada por los cambios en la madurez sexual femenina.

• En función de la consistencia de los depósitos se habla de:

– Celulitis dura o compacta: suele aparecer en personas jóvenes, adolescentes con buena tonicidad muscular con o sin sobrepeso. Los tejidos afectados presentan un aspecto compacto y firme. Los depósitos de celulitis se adhieren a los planos superficiales y profundos. De pie, la piel presenta irregularidades, mientras que su aspecto es liso en decúbito. Suele asociarse con estrías, piel seca, hipotermia y facilidad para formar cardenales tras leves impactos accidentales. Su localización más frecuente es la mitad inferior del cuerpo que reviste un aspecto ginoide.

– Celulitis blanda o flácida: la piel se mantiene lisa de pie o en decúbito. El llamado aspecto de piel de naranja (tejido de aspecto acolchado y con hoyuelos) sólo aparece cuando se pellizca la piel. Es típica de mujeres de cierta edad que no realizan ejercicio físico y que experimentan variaciones de peso en poco tiempo. Raramente es dolorosa, afecta fundamentalmente a la cara anterior de muslos y brazos. Puede considerarse una evolución de la celulitis compacta no tratada.

– Celulitis edematosa: la celulitis edematosa es la más grave de todos los tipos y la que es más importante tratar. En este tipo de celulitis las zonas afectadas presentan, además de la piel de naranja, otro signo: la hinchazón, que generalmente se debe a la retención de líquidos, luego se caracteriza por un componente vascular y edematoso importante, así como varices, varicosidades, telangiectasias, discromías y fragilidad capilar entre otras. Las irregularidades de la piel se observan tanto de pie como tumbado (aunque con mayor relevancia en posición de declive según algunos autores).

Las piernas normalmente adquieren en el segmento que va del gemelo al tobillo un aspecto de «pierna en columna».

En este tipo de celulitis es más probable que puedan aparecer hematomas con facilidad y puede ser muy dolorosa. Sin embargo, estadísticamente es el tipo de celulitis que se padece con menor frecuencia.

Normalmente es un tipo de celulitis que responde bien si asociamos un correcto tratamiento sobre la circulación de retorno.

– Celulitis mixta: implica la coexistencia de todas o algunas de las modalidades anteriormente descritas en diferentes zonas corporales de una misma persona.

 

Alteraciones vasculares

En el caso de las celulitis se ha comprobado que existe un incremento de la permeabilidad vascular que ocasiona una acumulación de trasudados plasmáticos dentro del tejido conjuntivo subcutáneo. Se pueden detectar algunas proteínas de origen sanguíneo como la fibrina y globulinas en el tejido conjuntivo que pueden interferir en los intercambios tisulares, ya que por alteración del drenaje linfático se acumulan metabolitos de desecho. En el interior del tejido adiposo se produce esporádicamente una estasis venosa que modifica la distribución de los adipocitos.

 

Tratamiento

Esta situación justifica el uso de preparados con actividad venotónica y antiedematosa destinados a disminuir la permeabilidad capilar, aumentar la resistencia de las paredes de los vasos y mejorar la circulación sanguínea y el drenaje linfático. Su aplicación vía tópica permite que el tejido conjuntivo esté correctamente nutrido, oxigenado y ser capaz de eliminar las sustancias de desecho allí acumuladas. Este tipo de sustancias activas son de especial utilidad en casos de celulitis de tipo edematosas. Su incorporación a los preparados anticelulíticos se hace empleando extractos vegetales, generalmente de base glicólica o hidroglicólica. Los más usados son:

• Castaño de indias (Aesculus hippocastanum): presenta acción venotónica y antiedematosa, pero además antiinflamatoria y lipolítica.

• Rusco (Ruscus aculeatus): presenta acción vasoprotectora y antiedematosa, debido a sus principios activos como la ruscogenina y la rutina.

• Hiedra (Hedera helix): es rica es saponinas triterpénicas, flavonoides como la rutina, ácido cafeico y clorogénico, que hacen que tenga acción antiedematosa, vasoconstrictora, desensibilizante y antiséptica. Su uso mejora la microcirculación de la zona tratada, y facilitan el drenaje de líquido acumulado.

• Ginkgo biloba: planta oriental con propiedades terapéuticas vasculares y antioxidantes.

• Otros extractos vegetales utilizados en celulitis que se incorporan en los productos anticelulíticos en concentraciones que pueden oscilar del 1 al 20%, según el extracto y la formulación a realizar.

– con propiedades antiedematosas: Fucus vesiculosos y árnica.

– con propiedades descongestivas: Castaño de indias, Viburnum y salvia.

– con propiedades calmantes: manzanilla, caléndula y malvavisco.

 

¿Es lo mismo obesidad que celulitis?

Es bastante frecuente confundir obesidad y celulitis, pero en realidad se trata de alteraciones diferentes, como se ve en la tabla siguiente:

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¿Cómo debe aconsejar el farmacéutico que se apliquen los anticelulíticos?

Para combatir la celulitis la aplicación de los preparados anticelulíticos vía tópica debe ser una rutina diaria. La eficacia de estos preparados es mayor cuanto antes se trate la celulitis, siendo en su fase inicial de la paniculosis la que mejor responde al tratamiento tópico, mejorando la elasticidad y plasticidad del tejido e incluso una disminución del contorno de las zonas afectadas.

Para mejorar la acción del preparado tópico conviene exfoliar la zona suavemente una o dos veces por semana, para eliminar las células muertas; para ello se pueden usar desde un guante de crin a geles exfoliantes. Así conseguimos una mayor absorción de las sustancias activas con actividad reductora y reafirmante.

Durante la aplicación del anticelulítico tópico conviene realizar un masaje de la zona para activar la microcirculación y reducir el edema. Las presentaciones en stick resultan muy útiles en estos casos, porque permiten aplicar el producto incidiendo en las zonas rebeldes de muslos, glúteos, brazos, cintura y cadera. Existen en el mercado tratamientos de choque en formato stick que combaten la celulitis rebelde básicamente a dos niveles: quemando las grasas acumuladas y bloqueando la entrada de nuevas grasas. Contamos con productos anticelulíticos con Lipodualenzym, entre otros principios activos, que consiguen a corto plazo (alrededor de 4 semanas) reducir el perímetro del muslo. Además de su efectividad, suelen resultar cómodos de usar, mientras se realiza un automasaje de la zona, lo que potencia la eficacia del producto. Cuenta con un tamaño que le hace que sea fácil de guardar y llevar a cualquier sitio.

El mejor momento para aplicarlos es justo tras la ducha diaria, ya que la piel presenta los poros más dilatados y receptivos para absorber los principios activos con mayor rapidez y efectividad. Lo que el usuario busca en estos preparados, además de los buenos resultados, es una fácil aplicación, extensibilidad y rápida absorción.

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