Un modelo mejorable, una liberalización inaceptable

La situación del sector farmacéutico español también está sufriendo la crisis económica de nuestro país y el nuevo modelo de farmacia que se propone no resultaría beneficioso ni para los profesionales ni para los usuarios. Este es el mensaje que transmitieron ayer los participantes en el encuentro celebrado en el marco de Los Jueves de Medical Economics, foro de debate que dirige el ex presidente de la OMC Guillermo Sierra.

Bajo el título «La farmacia en España: ¿Hacia un nuevo modelo?», el acto, que se pudo seguir en directo a través de Internet, reunió a Luis Amaro, tesorero del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos; Mariano Avilés, presidente de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (ASEDEF); Antonio Abril, presidente de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (FEDIFAR) y Javier Casas, director general de Alliance Healthcare.

Luis Amaro señaló los diversos modelos de farmacia que existen en la actualidad y mostró su punto de vista sobre la liberalización del sector: «Cuando uno habla de promover un cambio –dijo– es para obtener algún tipo de beneficio, y no encuentro un motivo que justifique la liberalización, que perjudicaría gravemente el servicio a la población».

En la misma línea se manifestó Antonio Abril, que aseguró que cuando se dice que algo mejora la economía lo demás ya no importa, pero lo más importante de la economía no es el objeto sino el enfoque. «El modelo liberal no aporta ningún valor económico, ni para la Administración ni para el ciudadano, porque cae por su propio peso en lo inicial: en el precio del medicamento, que para este modelo tendría que ser libre», puntualizó Abril.

Javier Casas afirmó que tampoco encontraba ningún motivo para la liberación de la farmacia. «Si el motivo es reducir el gasto sanitario, bastantes medidas estamos sufriendo ya todos los integrantes del sector», dijo Casas, quien añadió que «responde a una falta de coherencia, porque motivación sanitaria no la hay». «La liberalización de las farmacias –aseguró– no es una prioridad de este país, pero creo que este modelo ha de evolucionar».

Por su parte, Mariano Avilés, quiso plantear tres preguntas clave –¿el modelo de farmacia es bueno?, ¿para quién?, ¿habría que cambiarlo?–, que no dejó de responder: «El modelo de farmacia en España es bueno, y para las administraciones públicas es buenísimo porque se reduce el gasto farmacéutico, aunque necesita un lavado de cara, una readaptación que es necesaria para que el modelo tenga su continuidad».

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