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Editorial

La peste

«Las plagas, en efecto, son una cosa común, pero es difícil creer en las plagas cuando las ve uno caer sobre su cabeza.»
A. Camus

Estamos inmersos en una tormenta de olas gigantescas. Las cifras de infectados y de fallecidos son desbordantes. Como nos decía Camus en su novela, no nos dimos cuenta, o no quisimos ver, lo que se nos venía encima hasta que el peso de la tragedia ahoga con crueldad nuestra resistencia. Tendremos tiempo de valorar la gestión de esta pandemia, los errores y las responsabilidades, y por qué no, los aciertos, pero ahora creemos que, desde aquí, lo importante es significar y agradecer el esfuerzo que el sector farmacia está dedicando a la superación de este tsunami que amenaza gravemente la salud y la economía de la sociedad en la que vivimos.

La industria farmacéutica, investigando a marchas forzadas, cediendo medicamentos para ensayos clínicos, adecuando instalaciones para fabricar con urgencia los que en este momento más se necesitan. La distribución resistiendo el tirón de la demanda inicial y normalizando los repartos para mantener un reparto equitativo de los medicamentos, participando en iniciativas para acercarlos a los que más dificultades tienen. La farmacia de hospital adecuando circuitos para facilitar el acceso a los tratamientos, y modificando constantemente los protocolos para las nuevas necesidades que van apareciendo cada día. Y la farmacia comunitaria siendo más comunitaria que nunca. Ejerciendo cerca de la comunidad. Sí, cerca de los pacientes, en unos momentos en que eso precisamente es lo que más demandan. Garantizando la dispensación de los tratamientos y resolviendo dudas, calmando inquietudes y consolando.

Vivimos tiempos de miedo, de incertidumbre, de tristeza y de cansancio. Momentos en los que no debemos arrinconar lo que es el alma de nuestra profesión. Sin ella podremos enriquecer nuestros bolsillos, pero vamos a empobrecernos como profesionales.

La farmacia es diversa y seguramente no todos debemos ejercer del mismo modo, pero debemos ser exigentes en lo fundamental: ninguna de nuestras actuaciones debería confundir a la ciudadanía y tampoco tiene que dar argumentos a los que, desde el prejuicio o el desconocimiento, tengan la estupidez o la mala intención de apartarnos de nuestro papel eminentemente sanitario. Mucho ánimo e infinitas gracias.

PD: Las crisis, y ésta lo es de verdad, hacen aflorar tensiones telúricas como los volcanes. Todo aquello que estaba bajo la presión de las normas y de los intereses emerge como la lava. El sector debería, con la cabeza fría, más allá de las palabras más o menos ocurrentes que sólo aportan notoriedad pasajera, aprovechar la ocasión para replantear cuestiones fundamentales para la farmacia de las próximas décadas. No necesitamos líderes que nos digan lo buenos que somos, sino que nos acompañen por el camino que nos lleve a ser mejores.

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Francesc Pla Santamans

Farmacéutico comunitario. Director de El Farmacéutico

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