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La integración de la farmacia comunitaria

El inicio de una etapa es un acontecimiento en una trayectoria vital que, si se quiere hacer bien y con criterio, implica afrontarla con gran responsabilidad y compromiso.

Este es el punto de partida con el que comienzo este viaje al frente del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB), después de ser elegido presidente de la institución el pasado 2 de julio. Este camino estará marcado por los objetivos que hemos definido en la nueva Junta de Gobierno del COFB, siempre con la mirada puesta en qué más podemos aportar a la profesión y al paciente. Pero también estará marcado por retos que tendremos que saber afrontar para demostrar, una vez más, que los farmacéuticos y las farmacéuticas somos un recurso sanitario indispensable para dar respuesta a las necesidades de salud de la población.

Una de las principales metas en la que ya estamos trabajando es conseguir la integración de la vertiente asistencial de la farmacia comunitaria con el resto de ámbitos de la profesión y agentes sanitarios. Es decir, que tanto la oficina de farmacia como el farmacéutico que desempeña su rol como profesional sanitario en ella se consoliden como punto de atención comunitaria del Sistema de Salud, siempre teniendo en cuenta la necesidad de consensuar, protocolizar y estandarizar algoritmos de atención y derivación desde la farmacia. Para llevarlo a cabo, será imprescindible habilitar canales que faciliten la comunicación interprofesional, así como fortalecer el papel asistencial del farmacéutico, incidiendo en proyectos e iniciativas que tengan como objetivo su participación en la gestión compartida del paciente.

La importancia de apostar por dicha integración es una necesidad que, sin duda, se ha evidenciado todavía más a raíz de la gestión de la crisis sanitaria que estamos viviendo como consecuencia de la COVID-19. En el marco de esta pandemia, los farmacéuticos nos hemos adaptado con una gran rapidez, convirtiéndonos en profesionales clave dentro del engranaje del sistema sanitario y situando el compromiso con la salud de las personas en el centro de nuestras actuaciones. Para ello ha sido crucial el trabajo colaborativo y organizado, sin el cual no habría sido posible implementar nuevos circuitos, como la entrega de proximidad en la oficina de farmacia de los medicamentos hospitalarios de dispensación ambulatoria, gestionados de manera colaborativa entre farmacéuticos comunitarios y de hospital. Asimismo, se habilitó la posibilidad de que el farmacéutico garantizase la continuidad del tratamiento de planes de medicación vencidos, sin necesidad de que el paciente se tuviera que desplazar al centro de atención primaria. Y, más recientemente, se ha puesto en marcha una iniciativa de vigilancia epidemiológica integrada con protocolos de información y derivación consensuados que ha permitido la detección de numerosos casos activos de COVID-19.

Así pues, teniendo este contexto siempre muy presente, desde la nueva Junta de Gobierno del COFB también vamos a trabajar por asegurar la solvencia, eficiencia y sostenibilidad del Col·legi; liderar la consolidación profesional en todos los ámbitos de ejercicio de la profesión; promover el posicionamiento del farmacéutico como agente de salud y fomentar la innovación, digitalización, agilidad, transparencia y proximidad en sus relaciones. Todo ello, con un objetivo muy claro: consolidar la figura del farmacéutico como recurso fundamental dentro de todo el sistema integral de salud.

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Jordi Casas Sánchez

Presidente del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona

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